El “reinado” de Alfonso XII continúa en Redondela

El pleno aprobó en 2024 sustituir el nombre de la vía por Rúa da Fraternidade, pero la consulta anunciada nunca llegó

El rótulo todavía sigue presente al inicio de la calle, manteniendo el nombre Alfonso XII.
El rótulo todavía sigue presente al inicio de la calle, manteniendo el nombre Alfonso XII. | J.V. Landín

Alfonso XII resiste. Dos años después de que Redondela decidiese en pleno municipal iniciar el camino para retirar el nombre del monarca de una de sus calles más céntricas, la prometida sustitución no se ha producido. La vía continúa apareciendo como Alfonso XII en el callejero y aquella consulta vecinal que debía decidir su futuro nunca llegó a celebrarse. La batalla por rebautizarla, por tanto, permanece congelada.

Para encontrar el origen de esta historia hay que remontarse a septiembre de 2024. Entonces, PSOE, BNG y AER unieron sus votos para aprobar una moción que planteaba sustituir la denominación de Alfonso XII por Rúa da Fraternidade. El Partido Popular se posicionó en contra. El gobierno local anunció que abriría una encuesta para que los vecinos pudiesen decidir el nuevo nombre, mientras la calle mantendría provisionalmente su denominación histórica.

Pero el cambio de nombre no era una cuestión menor. Alfonso XII llevaba más de 150 años formando parte del paisaje urbano de Redondela. Su denominación había sido aprobada en 1875 y, para muchos vecinos, esa antigüedad era uno de los motivos para conservarla. Más de un millar de personas llegaron a respaldar con sus firmas la oposición al cambio. José Martínez Crespo puso voz a los residentes contrarios a la modificación. Entre sus argumentos estaba el carácter histórico de la denominación, pero también las molestias y trámites burocráticos que un cambio de dirección podía generar a quienes viven o tienen negocios en la calle.

En el otro lado de la disputa se situaron una veintena de colectivos, que reclamaban sacar del callejero el nombre del monarca. Su argumento era que Alfonso XII formaba parte de una campaña de legitimación de la monarquía y que no existían motivos para mantener su nombre en una de las principales vías del centro. Su alternativa tenía además un significado muy diferente: Rúa da Fraternidade.

Quino Vilas defendió aquella propuesta durante el pleno. Admitía el “apego emocional” de parte de la población, pero consideraba necesario “estar al compás de los tiempos” y apostar por nombres “amables, cargados de valores”. La nueva denominación, explicaba, pretendía convertirse en una forma de “dar la bienvenida a todas las personas que llegan a Redondela”. Y terminó con una de las frases que resumieron aquella batalla: “Alfonso XII nada hizo por Redondela y, por lo tanto, nada le debemos”.

La moción salió adelante, pero faltaba el último capítulo: la consulta anunciada por el Concello. Nunca llegó. Y así, dos años después, la historia permanece exactamente donde se dejó. La Rúa da Fraternidade sigue sin figurar en el callejero y Alfonso XII, contra todo pronóstico, continúa reinando sobre su calle redondelana.

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