El marisqueo a pie vive una crisis “imposible” en Redondela
La actividad pasó de 350 a apenas 50 mariscadoras en veinte años por la elevada mortandad, el cambio climático y la proliferación de especies depredadoras
El marisqueo a pie atraviesa uno de sus momentos más críticos en Redondela. La actividad permanece paralizada desde el pasado mes de enero debido a la elevada mortandad del marisco y, en apenas veinte años, el número de mariscadoras cayó de 350 a unas 50. La situación ha llevado al sector a considerar prácticamente inviable vivir de esta actividad y motivó la puesta en marcha de un plan de regeneración impulsado por la Xunta para tratar de recuperar los bancos marisqueros.
La patrona mayor de la Cofradía de Redondela, Nisi Otero, aseguró en Radio Redondela que “vivir del marisqueo a pie es prácticamente imposible” en las actuales circunstancias. La falta de producción obligó a suspender la extracción desde comienzos de año y dejó a la cofradía dependiendo, en gran medida, de los ingresos generados por la pesca del choco para mantener su actividad.
Según explicó la patrona mayor, el deterioro de los bancos marisqueros responde a una combinación de factores, entre ellos el cambio climático, la disminución de la salinidad del agua y la proliferación de especies depredadoras que están reduciendo de forma significativa las poblaciones de almeja. Entre ellas destacan las ouxas, cuya expansión en la ría se relaciona con el aumento de la temperatura del agua, así como el cangrejo verde y determinados caracoles marinos.
Con el objetivo de frenar este declive, la Consellería do Mar y la Cofradía de Redondela firmaron un convenio que permitirá desarrollar un plan integral de regeneración de los bancos marisqueros. Mientras duren estos trabajos, las mariscadoras percibirán una ayuda mensual de 700 euros.
Las actuaciones se llevarán a cabo en doce bancos marisqueros, desde Soutoxuste hasta Chapela, e incluirán labores de acondicionamiento y labrado de los arenales, así como la limpieza y retirada de residuos. El programa contempla además un control sistemático de las especies depredadoras mediante nasas y campañas de seguimiento.
El plan también prevé reforzar la biomasa mediante rareos, traslados selectivos y tareas de preengorde de almeja fina y babosa bajo redes de protección, antes de realizar nuevas siembras de ejemplares autóctonos adaptados a las características de cada banco marisquero. A estas medidas se sumarán turnos de vigilancia diurnos y nocturnos para combatir el furtivismo, además de jornadas de formación especializada en biología y gestión del marisqueo dirigidas a las trabajadoras del sector.
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