“La Brava”, el éxito del último bar familiar de Cabeiro
María García abrió el establecimiento en el año 1977 como forma de compaginar su maternidad con su vida laboral
El bar Pío, conocido popularmente como “La Brava”, se ha convertido en el último bar de origen familiar que permanece abierto en Cabeiro. Tras casi medio siglo de actividad, el negocio continúa en pie gracias al relevo generacional. Actualmente, Alba Vila se encarga de la gestión del local junto a otros miembros de la familia, como sus hermanos Suso y María. Este pequeño restaurante, fundado en el año 1977 por María García, matriarca de la familia y conocida en la parroquia como “La Brava”, ha conseguido traspasar las fronteras de Redondela y ganarse un hueco en el corazón de sus vecinos.
El origen del negocio se remonta a hace 48 años, cuando María García decidió abrir el bar por una necesidad personal y familiar. “Trabajaba en Pescanova y tenía cinco hijos, así que busqué una forma de poder cuidarlos y trabajar al mismo tiempo”, explica “La Brava”, que pasa sus mañanas entre la clientela del bar. Así nació “el bar de la Brava”, un pequeño local que le permitía tener a sus hijos cerca mientras sacaba adelante a la familia. Lo que empezó como una solución práctica acabó convirtiéndose en el sustento de toda una vida y en un negocio que, con el paso de los años, no paró de crecer.
Parte del éxito del local radica en su “autenticidad tradicional”. Lejos de sofisticaciones y sobriedad de los locales modernos, el bar ofrece comida casera, con platos como cocido, callos, empanadas o pescado a la plancha, muchos de ellos elaborados con productos propios. “La gente viene sobre todo por el cocido, porque es como comer en casa”, explica Alba Vila, quien añade que a ello se suma un ambiente cercano y familiar. Además, no solo acuden vecinos de la zona, sino también personas de otros puntos de Vigo e incluso visitantes que regresan cada año, como un grupo llegado desde Canarias que hace parada obligatoria en el local durante San Blas.
El crecimiento del negocio ha obligado a ampliar la plantilla y reorganizar el trabajo. Actualmente, alrededor de seis personas trabajan de manera habitual en el bar, aunque el núcleo y su gestión sigue siendo familiar. “Somos tres hermanos implicados directamente y los demás ayudan cuando pueden”, señala Alba. El establecimiento abre de forma ininterrumpida de 8:00 a 24:00 horas, todos los días excepto los martes. “Es un trabajo duro, la gente no quiere este ritmo hoy en día, pero es muy gratificante”, reconoce.
Pese a las dificultades iniciales, la familia se muestra satisfecha y orgullosa del bar. A lo largo de su casi medio siglo son muchos los clientes que se hicieron habituales y, tras el paso de los años, dejaron su relevo a sus hijos, al igual que pasa con “La Brava” y Alba. Un bar en el que Cabeiro sigue haciendo comunidad.
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