Muere atropellado un joven de 35 años que cruzó la A-55
La víctima caminaba a la una de la madrugada del martes por la autovía por causas que se desconocen cuando fue arrollada por dos vehículos. Falleció en el acto
Un joven de 35 años perdió la vida en la madrugada de este martes al ser atropellado cuando caminaba por la autovía A-55 a la altura de la parroquia de San Salvador de Budiño, en Porriño.
La víctima, que iba a pie por la calzada por causas que se desconocen, resultó fallecida tras ser arrollada por un vehículo que circulaba por la autovía y recibir un segundo impacto de otro turismo que venía detrás.
Los hechos ocurrieron a la una y diez de la madrugada en el punto kilométrico 21,800 en sentido Tui, según informa la Guardia Civil.
Varios particulares alertaron sobre lo sucedido al 112, que a su vez solicitó la intervención de las Urgencias Sanitarias 061, los Bomberos de Baixo Miño, la Policía Local y la Agrupación de Protección Civil de O Porriño. Una vez en el lugar, los servicios de emergencia solo pudieron confirmar el fallecimiento de la persona, sin poder hacer nada por salvar su vida. Además, se cortó la circulación de forma puntual para evitar nuevos accidentes.
Desde la Guardia Civil explicaron que el joven no llevaba documentación, por lo que el equipo de policía judicial de Vigo se hizo cargo de las diligencias, sobre todo para tratar de identificar a la víctima.
La autovía A-55 es la que une Vigo con la frontera portuguesa, pasando por Mos, O Porriño y Tui. Son 30 kilómetros desde Sárdoma hasta el puente internacional sobre el río Miño. Es la arteria más transitada de la provincia de Pontevedra con más de 66.000 vehículos diarios y uno de sus tramos, el que dicurre por las curvas de Mos, en concreto las de Molinos en su kilómetro 12, estaba entre los más peligrosos de España por su siniestralidad. Sin embargo, la organización de defensa de los conductores Automovilistas Europeos Asociados señaló que había mejorado su situación y ya no está entre los 295 tramos con más accidentes y víctimas, según indica su informe sobre la peligrosidad de la Red de Carreteras del Estado 2020-2024.
Fallecidos en 20 años
En la A-55 perdieron la vida 16 personas en los últimos veinte años en distintos accidentes, según la Dirección General de Tráfico. El peor año de la serie fue 2023 con tres fallecidos y, curiosamente, en los peores momentos de la pandemia, 2020 y 2021, con importantes restricciones de circulación, hubo un muerto cada año.
Cuesta recordar alguna víctima de atropello, entre otras cosas porque las normas prohiben ir a pie en una autovía.
Una autovía con más de 4.000 accidentados en dos décadas
Desde 2006 y hasta lo que llevamos de año hubo más de 4.000 personas que sufrieron accidentes de tráfico en la autovía A-55. Fueron 4.128 víctimas en total, de los que 16 fallecieron, 77 eran heridos graves y otros 4.035 fueron heridos leves.
En lo que va de año se acumulan ya 129 accidentes, 41 de ellos con víctimas, entre los que se cuentan un fallecido y 81 heridos leves. El año pasado hubo 282 accidentes, 81 de ellos graves, con un muerto, 4 heridos graves y 149 leves.
En una autovía estándar el límite máximo de velocidad está en 120 kilómetros por hora, que sería la elección de buena parte de los conductores, y la mínima permitida es de 60 kilómetros por hora, que sería el caso de algunos vehículos de transporte de mercancías con carga pesada o porque lo exigiese alguna circunstancia extraordinaria en la calzada. Sin embargo, la A-55 es una excepción en el mapa de las autovías españolas, porque para corregir su elevada siniestralidad y sus conocidos “puntos negros” se limitó la velocidad máxima a 80 kilómetros por hora en casi todo el trayecto que discurre entre Vigo y O Porriño, con zonas en las que no se puede circular a más de 60 a la altura de Puxeiros o en Tameiga (Mos).
En las dos últimas décadas, se viene registrando una media de 300 accidentes al año en este vial, con excepciones como el año 2020, con la irrupción del covid, en el que hubo 176 siniestros.
Además de los límites de velocidad, es un vial plagado de radares, una decena entre los dispositivos fijos y móviles, y alguno de ellos, el de Puxeiros, es el que más multas impone.
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