Pontevedra y su área estudian soluciones a la sequía

Pontillón de Castro se abrirá en un mes si el caudal del río Lérez no mejora, y Poio prepara obras de abastecimiento con nuevo depósito

Situación actual del embalse de Pontillón de Castro, en Verducido (Pontevedra).
Situación actual del embalse de Pontillón de Castro, en Verducido (Pontevedra). | I.L.

La situación de sequía prolongada por escasez de agua en la UTE del río Lérez podría obligar al Concello de Pontevedra a tomar una decisión histórica: abrir el embalse de Pontillón de Castro el próximo noviembre. Según el alcalde Miguel Anxo Fernández Lores, el encoro, que está al 76% de su capacidad, abastecería a Pontevedra y los concellos de la Ría, durante unos 20 días en caso de que no lleguen las lluvias suficientes y bajo el decreto de emergencia.

El Lérez marcaba ayer un caudal medio de 0,68 metros cúbicos por segundo, lo que continúa situándolo muy por debajo de su límite ecológico (1,516 metros cúbicos por segundo). El punto de captación de Monte Porreiro podría aguantar un mes más como máximo y cabe recordar que la planta potabilizadora está construida para una población de 120.000 habitantes, que se duplica en verano.

Así, desde Poio, Marín y Sanxenxo proyectan nuevos depósitos de agua, la solución más realista y en colaboración con Augas de Galicia. El municipio poiense es el que tiene el plan más ambicioso, tras aprobar el pasado septiembre un nuevo contrato de agua por 15,4 millones de euros para infraestructuras a desarrollar en cuatro años, que incluye la construcción del nuevo depósito de la ETAP y conexión en el Sartal, así como la renovación completa de la red de tuberías en las parroquias con más problemas. En este concello fue necesario aplicar cortes de suministro nocturno en agosto en zonas de Samieira y Raxó, coincidiendo con la mayor presión turística.

En el caso de Sanxenxo, que capta un 70% el agua del río Lérez y un 30% del Umia, prevé un nuevo depósito para 5.000 metros cúbicos de agua.

Comunidades de aguas de Cerdedo-Cotobade tienen sus manantiales secos desde septiembre con cortes de suministro

Los concellos de la comarca de Pontevedra son los que peor resisten debido a que dependen en gran parte de manantiales y depósitos para nutrir pequeños núcleos. Solo en Cerdedo-Cotobade existen 200 comunidades de aguas encargadas de su gestión en las aldeas. Sin embargo, en algunas de las parroquias estos manantiales se secaron casi por completo hace semanas, incluso fuentes a las que no se recordaba sin agua en décadas. Ese es el caso de Aguasantas, donde la situación de escasez afecta a 95 viviendas sin agua y llevó a sus vecinos a tener una reunión con el alcalde, Jorge Cubela el pasado viernes.

El regidor se comprometió a garantizar el apoyo externo del concello con mejoras técnicas, estudiar nuevos puntos de captación y acordar los proyectos a corto plazo para la solicitud de financiación.

Ponte Caldelas extrema la vigilancia sobre el río Verdugo y no descarta el uso de camiones cisterna para abastecer a parroquias en caso necesario. Todos los ediles recuerdan a la población el uso de agua potable para lo estrictamente necesario hasta el fin de la alerta.

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