Cumplir 106 años con cabeza y humor

María del Carmen Adán tiene el privilegio de ser la mujer más longeva de Pontevedra, camina todos los días, se levanta a las 8, solo toma dos pastillas y media, sigue las noticias en televisión y afirma que, “soy mayor, no vieja”

María del Carmen Adán en su casa de Pontevedra.
María del Carmen Adán en su casa de Pontevedra. | I.L.

María del Carmen Adán apagó ayer 106 velas sobre una tarta de fresas con nata, un logro que muy pocas afortunadas alcanzan. Nacida el 21 de mayo de 1920 en Rebordelo (Cerdedo-Cotobade), vivió prácticamente todos los acontecimientos históricos que caben en un libro de Bachillerato aunque, asegura, “lo peor fue la Guerra Civil”.

Carmen vive en Pontevedra desde los años 60, donde se trasladó con su marido, militar de profesión, y sus dos hijas. Actualmente reside con su hija Conchi con quien asegura estar “muy bien cuidada”, y mantiene una rutina vital envidiable. “Se levanta a las 8 de la mañana y toma su zumo con tostadas o piña, después camina por la casa y al mediodía no perdona el queso con membrillo. A las 13.30 horas come”, explica su hija. Le encantan las empanadillas y el pescado, y por la noche de postre siempre saborea una manzana asada.

La pontevedresa continúa viendo las noticias en televisión. “No son nada buenas”, afirma esta superabuela que perdió algo el oído pero nada la cabeza. “Sufrió un contratiempo de salud con infección de orina hace un par de meses, pero se recuperó de manera increíble”, explica Conchi. A la calle sale con buen tiempo y a ambas les gustaría trasladarse a la aldea de Rebordelo en verano.

La casa de Carmen se convirtió durante toda la jornada en un ir y venir de vecinos, amigos, familia y el propio alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, quien le entregó un ramo de rosas y le confirmó que es “con total seguridad, la persona más mayor del municipio”. Es la segunda vez que la mujer recibe al regidor, pues hace seis años celebró el siglo de vida en plena pandemia. Para la ocasión, quiso ponerse guapa con traje y pañoleta a juego. “Siempre fue presumida”, explica Conchi y añade que “es muy pilla”. A pesar de la edad, Carmen conserva una vista aceptable que le permite seguir un telediario con subtítulos.

María del Carmen Adán con Miguel Anxo Lores, su hija Conchi y amigos en su casa.
María del Carmen Adán con Miguel Anxo Lores, su hija Conchi y amigos en su casa. | D.P.

Las visitas y conversaciones con las amigas de su hija le dan “mucha alegría”. No tuvo nietos, pero sí cuatro sobrinos y muchos bisobrinos, entre ellos, el reconocido escritor Manel Loureiro, quien le llamó para felicitarla.

Las circunstancias históricas y económicas no le permitieron estudiar, pero terminó el Bachillerato y aprendió a hacer de todo por sí misma cocinando hasta los 103 años. Solo toma dos pastillas y media.

Carmen es una de las 88 personas centenarias que residen actualmente en Pontevedra, 66 de ellas son mujeres y 12 son hombres, una decena más que el pasado año, según el censo municipal.

Sin embargo, esta mujer pizpireta y que mantiene la retranca, quiere dejar claro que “soy mayor, no vieja. Eso no me gusta porque queda feo”. Carmen afirma que se siente “muy bien”, mientras contempla la vida desde su ventana.

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