El acusado de intentar matar a su ex: “Soy inocente. Ella se autolesionó”
Tribunales
La Fiscalía eleva a 17 años la petición de prisión al considerar acreditadas las pruebas de su culpabilidad durante el juicio
La segunda sesión del juicio contra el vigués J.M. acusado de intentar matar a su expareja con un arma de fabricación casera estuvo marcada por el testimonio de uno de los policías agredido por el mismo acusado, y las interrupciones que hizo el propio J.M. con las que fue llamado al orden hasta ser expulsado de la Sala.
El testigo policial relató ante preguntas de la Fiscalía que acudieron a atender una supuesta reyerta y, una vez allí, vio al acusado marcharse “con un cuchillo”. Tras ir detrás de él, el agente explicó que “me agredió con una lanza” causándole lesiones de gravedad que le supusieron una baja de seis meses por las secuelas físicas y psicológicas. Su declaración fue interrumpida por J.M., que tuvo la primera advertencia por parte de la magistrada tras acusar al testigo de “mentiroso”.
Posteriormente, declaró la médico del Imelga, responsable del informe forense de las lesiones de la presunta víctima, quien explicó que la mujer “sufrió lesiones incisocontusas múltiples con arma blanca” y una herida incisa a nivel occipital en la parte posterior de la cabeza “que responde a un elemento contundente”. Ante preguntas de la defensa, la forense explicó que la víctima recibió tres puntos de sutura y heridas próximas a zonas vitales como el bazo y el hígado. La mujer permaneció ingresada en el Hospital Álvaro Cunqueiro once días como consecuencia de la presunta agresión de J.M,, su expareja con la que convivió 38 años.
Los hechos sucedieron el 15 de junio de 2025, cuando el acusado se acercó a la chabola en la que vivía su exmujer para reclamarle 700 euros que cree que le había robado porque afirma que ella tenía sus llaves. Sin embargo, ambos estaban separados desde hacía cuatro años. J.M. declaró en la primera vista oral que llevaba una pata de cabra para abrir la cerradura en una mochila y admitió que solía llevar también un objeto punzante “para abrir neveras”. Una vez allí, forzó la puerta para entrar y ambos mantuvieron una discusión, según la declaración de él, mientras que la mujer testificó que la atacó con las armas que llevaba y se marchó dejándola en el suelo inconsciente.
Tras la declaración de los dos testigos de ayer, tuvieron lugar las conclusiones finales, momento en el que la magistrada presidenta del Tribunal llamó de nuevo al orden al acusado tras interrumpir este al fiscal, lo que provocó la expulsión de la Sala hasta su alegato final.
Así, el Ministerio Público solicita la pena de prisión de 17 años para J.M. por un asesinato en grado de tentativa al considerar que quedan acreditadas todas las pruebas presentadas durante los dos días de la vista oral, la validez de los testigos y que “las lesiones que se describen son compatibles con la intención de matar”. Además, el fiscal atribuye alevosía al golpearle en la cabeza tras haberlo hecho en el costado y haberla “dejado tirada en el suelo” sin atenderla e impidiendo la intervención de su nuera, la única persona que supuestamente se encontraba con ella en ese momento.
El fiscal no tiene en cuenta los atenuantes de alcoholismo y adicciones alegados por la defensa al considerar que “no aparece nada en el informe forense” y sí mantiene los agravantes de parentesco, género y reincidencia. A ello, le añade la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima por un período superior a nueve años a la pena que se le imponga, una indemnización de 3.891 euros en concepto de responsabilidad civil y 4.000 por daño moral. La acusación particular rebaja la pena a 15 años.
Por el contrario, la defensa solicita la libre absolución al considerar que “hay contradicciones evidentes” y alega que la presunta víctima se defendió indicando que “hubo un forcejeo”. La defensa pone el foco en el perfil del acusado quien “ya pagó por otros dos delitos” con 20 años de prisión y pidió al Tribunal que valore el “desestimiento voluntario” de no haber querido matarla. La defensa únicamente pide la pena por las lesiones causadas.
Finalmente, J.M. hizo uso de la última palabra y volvió a defender que no tocó a su expareja. “Yo no hice nada. Soy inocente. Ella se autolesionó para incriminarme”, afirmó.
El acusado se reafirmó en que fue a la casa a reclamarle el dinero pero que ni siquiera la insultó, un hecho que sí reconoció en la primera sesión de la vista oral. J.M. aseguró al Tribunal de la Audiencia Provincial que “en 14 años no toqué a esa señora” y añadió que “tengo 58 años y yo ya pagué lo mío”.
El juicio quedó visto para sentencia.
Una relación “regular” de más de 30 años
El juicio contra J.M. incluyó ocho testificales en total, entre las que estuvieron la nuera y una hija de ambos, quien declaró que encontró a su madre en un charco de sangre e inconsciente a las puertas de su casa el 15 de junio de 2025.
La víctima relató la relación de más de 30 años con su expareja, con el que tuvo tres hijos, calificándola de “regular, porque tenía una vida que no quería para mí”. La mujer afirmó que era posesivo y que no admitía la separación de ella. “Quería que volviera con él”. M.C. aseguró que la insultaba y amenazaba con matarla en varias ocasiones.
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