504 dependientes, en lista de espera del SAF de Pontevedra
El servicio de ayuda en el hogar atiende actualmente a 214 usuarios, en su mayoría, casos de grado III o de urgencia debido a la alta demanda. El Concello prevé incrementar el contrato un 20%
Un total de 504 vecinos de Pontevedra que tienen un grado de dependencia reconocido están en lista de espera para recibir el Servizo de Axuda no Fogar, (SAF), según datos del Concello.
Esta demanda duplica al número de usuarios que cuentan actualmente con esta prestación (214), de los cuales 189 de ellos son atendidos por grado de dependencia y 25 por el sistema de urgencia, que se reserva a casos que precisan del SAF por cuestiones socioeconómicas y sanitarias como convalecencias tras hospitalizaciones o enfermedades terminales.
De las personas que están en lista de espera, 64 tienen una dependencia de grado III, 132 en grado II y 308 en grado I. Desde el Gobierno local admiten que se está priorizando y prácticamente atendiendo solo a los grandes dependientes debido al alto volumen de peticiones.
El último contrato del SAF fue adjudicado a la empresa Idades con un presupuesto de 12 millones de euros, de los que aproximadamente la Xunta asume un 60% y el Concello un 40%, con un plazo de ejecución de cuatro años más prórrogas. Actualmente, el Gobierno local asegura que ya está en tramitación el incremento del contrato actual en un 20% más, autorizado por la ley, lo que supone 154.600 horas anuales de atención a las personas dependientes. Así, siguiendo la normativa vigente aprobada por la Xunta, los grandes dependientes pueden disfrutar de entre 65 a 94 horas al mes del SAF, una prestación que es compatible con otras como una plaza en un centro de día o a recibir las ayudas.
Por parte de los equipos de valoración de dependencia piden más recursos públicos y personal para poder atender todas las peticiones y realizar los informes con mayor celeridad.
"Levamos seis meses e nada"
Josefa L. P. es una pontevedresa cuya madre lleva esperando por la concesión del SAF casi seis meses. “Déronlle a dependencia de grado II despois de case un ano, e aquí seguimos”, afirma. Su madre, con 89 años y problemas de movilidad, necesita ayuda y, debido a la tardanza la familia optó por llevarla a un centro de día privado (puesto que en el público también hay lista de espera) a un precio de 600 euros al mes. “Danlle a comida e está ben atendida mentres traballo, pero é un gasto grande”, asegura su hija, principal cuidadora. “Eu entendo que non se pode chegar a todos, pero a Xunta ten que poñer máis centros ou residencias públicas”, sentencia.
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