Zapatero entre Iceta, Puigdemont, Bildu y Maduro

Publicado: 24 mar 2026 - 01:00
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Es evidente que cuando Zapatero dijo aquello que la característica de un socialista es tener poco y dar mucho que no tenía en mente a su camarada Miquel Iceta. Cuando hace estas afirmaciones el expresidente suele un rostro característico que recuerda mucho a un célebre cómico anglosajón con quien es notable el parecido. De Iceta ya se sabía que era millonario, que no se conocía ocupación laboral alguna, pese a haber sido dirigente del partido vanguardia de la clase obrera en Cataluña. También se sabía que el ex ministro de Cultura y Deporte, y de Política Territorial y Función Pública y embajador de España en la Unesco solo era bachiller. Total, qué más dará. Hay un delicioso vídeo de una campaña electoral en Cataluña en la que aparte del baile que ejecuta con Sánchez, éste lo alaba como presidente ideal para aquella comunidad “por su experiencia, si bien no aclara en qué.

Estos días se proyecta mucho en los medios osé Luis Rodríguez Zapatero, el amigo de Maduro, que aparece de nuevo en primer plano del proceso que los Estados Unidos han impuesto a Venezuela. Por cierto, que el Gobierno de España parece dispuesto a colaborar para que Europa retire el veto que impide su estancia en territorio se Schengen, aunque aquí, como es sabido se lo pasaron por el forro, a Delcy Rodríguez. Causa perplejidad que un personaje de la corte de Maduro sea ahora admitido como mediador cualificado o “facilitador cercano al Gobierno” (como se dice allí) para apoyar el proceso de la amnistía a los presos políticos; pero, sobre todo, como puente de apoyo a Delcy Rodríguez y mejorar la imagen del régimen sobreviviente.

Y, sin embargo, esto de Venezuela no deja de ser una anécdota menor. Porque donde Zapatero está teniendo, desde junio del pasado año, y tras la caída de Santos Cerdán, es en las negociaciones en nombre de Pedro Sánchez con el fugado Puigdemont, como antesala de la propia reunión de estos dos personajes, que el propio Sánchez ha dicho que habrá de producirse en algún momento. Zapatero, como emisario, se lleva reuniendo con Puigdemont desde el verano pasado. Sánchez tuvo que sustituir al su secretario de organización por persona que no causara recelos y lo tenía a mano. Zapatero recoge todas las pretensiones de Junts en cuanto a las cesiones del Estado que exigen recibir.

En cuanto a su otro gran papel internacional, hasta al progubernamental diario El País le llamó la atención el estruendoso silencio de Zapatero en el asunto de Venezuela, dada su buena relación con el régimen de Maduro, tras las últimas elecciones en las que el chavismo se hizo con el poder falsificando las actas para ocultar su derrota. Desde 2016 coincidiendo con el acoso a la oposición y la evolución del chavismo hacia una pura y simple dictadura más, Zapatero pretendía figurar como mediador, porque el propio Maduro lo considera persona de confianza. Desde 2019, la oposición no se fiaba de él, especialmente los países democráticos de Iberoamérica, encabezados entre otros por el entonces presidente de Chile, el socialdemócrata Gabriel Boric, quien abanderó las denuncias de fraude contra la resolución del Tribunal Supremo venezolano que ratificó a Nicolás Maduro como ganador de los comicios y presidente, ocultando las actas, pese a las evidencias de fraude electoral y a la victoria del opositor, Edmundo González.

Es de imaginar que, cuando los historiadores del futuro analicen las causas de las agitadas controversias de la España de nuestros días, habrán de anotar que cuanto al responsable del inicio de la “desconstrucción” de aquella nación “discutida y discutible”, se cite a este personaje. En plena crisis económica, que colocó a España al borde del rescate, llegó a decir que el país estaba en la “Champions league” de la economía, para seguidamente tener que tomar drásticas medidas, como rebajar el 5 por ciento de su sueldo a todos los funcionarios del país. Desde el primer momento tuvo como objetivo lo que se calificó de medida de aproximación a ETA, a favor de la paz. Pero cuando la organización terrorista volvió a asesinar (atentados de Barajas), siguieron las negociaciones, pese a decir lo contrario, aparte de los incidentes del “Bar Faisán”, el soplo a la red de recaudación del impuesto revolucionaria de la acción policial. Y ahora ha vuelto a decir que Bildu es un partido democrático y de paz, aunque mantiene los objetivos de ETA, promociona a los etarras, impone su liberación en los pactos con el Gobierno, sigue sin condenar el terrorismo y sus efectos.

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