Fermín Bocos
Marruecos acelera, Melilla se asfixia
Hay que reconocer que el denso sistema de radares instalado funcionó en la A-55 para que en diez años no hubiera víctimas mortales, estadística que se acaba de romper hace unos días con el fallecimiento de un policía jubilado en un accidente de moto en las temibles curvas de Mos. La limitación de velocidad, a 60 por hora en algunos tramos y a 80 en la mayoría del recorrido, ha ayudado a que ya no sea la “autovía da morte”, como hace 20 o 25 años, con su estadística negra. Pero las curvas siguen ahí, en el mismo sitio que hace 30 años, cuando se abrió a tráfico como una carretera desdoblada con el resultado conocido. La A-55 no reúne condiciones para asumir los hasta 60.000 vehículos que circulan a diario y la única solución es terminar la A-52 desde Porriño hasta Vigo, con un túnel, una auténtica autovía. No hay más. Mientras eso ocurre, y va para muy largo, no menos de cinco o seis años siendo optimistas, sería una idea interesante rescatar la inútil AP-9 de Puxeiros a Porriño y ver qué pasaría. De entrada y con seguridad, se reduciría de forma importante el tráfico en la A-55. Es probable que miles de conductores prefieran por seguridad transitar por la autopista, aunque obligue a dar una vuelta de varios kilómetros para enlazar con la A-52.
¿Va a pasar? No lo creo. Desde luego no con este Gobierno y dudo mucho que lo haga otro de distinto color, que aterrizará en una situación del país muy compleja y convulsa después de tres años consecutivos sin presupuestos y con una enorme tensión política y social a causa del Muro que puede florecer en cualquier momento por muchos motivos, desde la vivienda a los sueldos. Doc PS ya anunció que si finalmente presenta los Presupuestos, obligación constitucional, y el Congreso los rechaza, seguirá gobernando con las cuentas prorrogadas de la anterior legislatura… aprobadas por otro Parlamento y otra mayoría, donde por ejemplo, estaba todavía Ciudadanos en la Cámara y Pablo Casado al frente del PP. Pero Doc PS cree que una vez investido presidente puede hacer lo que quiera y le molesta el Legislativo. Como los tiranos romanos que gobernaron de espaldas al Senado.
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