Manuel Orío
El manicomio eterno
No fue el de ayer un buen día para Vigo con un par de noticias llegada desde el Norte que confirman la hegemonía creciente coruñesa y la creciente dificultad viguesa de mantener el ritmo, cada vez mayor en cuanto a generación de riqueza y también en innovación. El Ministerio de Transportes confirmaba ayer una aportación a mayores de 11,6 millones de euros para la conexión ferroviaria del puerto exterior de Punta Langosteira, con lo que la inversión total en el muelle coruñés será de 373 millones de euros, la mitad de todo lo que recibirán las autoridades portuarias gallegas en el período hasta 2029, según sus propias cifras. Estos 11,6 millones llegan de fondos comunitarios, donde el puerto de A Coruña tiene más ventaja por su condición de nodal, es decir, principal de la red europea. Vigo, que dispondrá de 192 millones, tiene que tirar sus propios recursos y optar a proyectos financiables con otros puertos de la UE que son nodales, lo que supone una enorme desventaja en todos los sentidos. La semana pasada el conselleiro Diego Gago estuvo en Bruselas para reclamar en nombre de la Xunta que Vigo (y Ferrol) suban de categoría. Nada que hacer de momento, pese al apoyo expreso de Puertos del Estado a la candidatura viguesa. Habrá que esperar dos años como mínimo.
El otro asunto es la absorción del centro tecnológico vigués Energylab por ITG, con sede en A Coruña y polo puntero a nivel nacional en el desarrollo de computación cuántica. En el campus de Vigo, donde se encuentra Energylab, quedará una delegación secundaria y oficinas, lo que no suena bien. A Coruña ha apostado por la IA y pronto se abrirá en la ciudad la agencia estatal de inteligencia artificial. Vigo, en cambio, pierde terreno.
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