Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Quizá una de las mayores curiosidades que hace tan singular a Vigo es la posibilidad de ser al mismo tiempo vecino de la ciudad y residente en una isla, incluso en una privada. Hay muy escasos ejemplos en toda España de un municipio así, continental e insular al mismo tiempo. En Galicia solo Bueu, con Ons, donde hay una colonia estable. A Illa de Arousa compartía la misma característica cuando formaba parte del Concello de Vilanova, del que se independizó para seguir su propio camino, la última segregación municipal en Galicia.
Hay unos pocos vigueses que tienen su domicilio en las dos Cíes, cuatro en concreto, según las cifras oficiales que acaba de hacer públicas el INE, y una docena en total cuentan con una propiedad en la isla, pero prefieren mantener su residencia oficial en tierra firme. Otros 140 se encuentran domiciliados en Toralla, una isla cuyo acceso privado se ha convertido en una anomalía que antes o después se resolverá, como pasará también con el peaje de la autopista, por una cuestión de pura evolución social darwiniana. Coinciden Cíes y Toralla en que cuentan con una larga historia detrás, como lo confirman los castros hallados. La historia de Cíes es de un poblamiento permanente que ha llegado hasta el siglo XXI, y la de Toralla la de un espacio único que a finales del siglo XX se convirtió en una propiedad acotada. En Toralla se fundó la empresa Tranvías Eléctricos de Vigo cuando todavía no había un puente. Mucho más tarde una promotora inmobiliaria quiso poner en marcha una transformación total del litoral que incluía urbanizar O Vao siguiendo el modelo mediterráneo. El proyecto fue finalmente anulado cuando ya se había levantado la torre de Toralla, que desde entonces se convirtió en símbolo de lo peor del desarrollismo de los setenta, más allá del innegable interés arquitectónico del edificio de Bar Bóo.
Vigo es tan especial que tiene tanto de urbano como de periurbano y no solo cuenta con tres islas pobladas, sino que también suma el mayor número de playas de todas las ciudades españolas. E incluso, según los historiadores, tuvo tres nombres: Vico, Búrbida y Turonio.
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