Rafael Torres
Más palos y más turistas
El verano tiene muchos momentos para reírse. Y este de 2026 es de troncharse. Porque si el calor nos asa, nos lo explican. Y si el paro nos hunde, nos lo internacionalizan. Y si la corrupción nos indigna, nos la ponen en versión premium con chófer. Estamos que nos salimos.
Bienvenidos al veraneo español que tiene categoría de humor involuntario. Y sino siga leyendo sobre Yolanda Díaz, la OIT y el ingreso previo; el cambio climático que aumenta las llamas y Cerdán en el recuerdo de sus andadas.
El primer puesto en esta semana de calor dice que la Organización Internacional del Trabajo ha descubierto España. Y qué casualidad, justo días antes de anunciar la candidatura de Yolanda Díaz, el Gobierno de Sánchez destinó 1,7 millones de euros a la OIT. 1,7 millones redondos con el destino clasificado como "cooperación" y "diálogo social". Y acto seguido sonó algo así como: "Señores de Ginebra, les presentamos a nuestra embajadora, vicepresidenta, ministra de Trabajo, militante de largo recorrido en Comisiones Obreras y ahora candidata a todo" . El pack completo, con factura incluida.
A nuestra gallega la llevan a explicar al mundo cómo va el empleo en España. Un país con dos millones y medio de parados según los datos de la Encuesta de Población Activa (INE EPA) del segundo trimestre de 2026, mientras que el número de puestos de trabajo vacantes sin cubrir alcanza un récord de ciento sesenta mil. Los bares cierran por falta de camareros, las obras paran por falta de albañiles, los hoteles suben el sueldo y siguen sin gente; pero oiga, que en la OIT eso no se dice. Allí se habla de "transición justa" y "empleo de calidad". Se habla de todo menos de la frase prohibida que se refiere a que hay gente que prefiere la ayuda antes que fregar platos por 1.400€. El círculo es perfecto y además cotiza porque mientras CC.OO protesta, CC.OO pacta, CC.OO gobierna, el Gobierno paga 1,7 millones a la OIT, y la OIT recibe a CC.OO. Es redondo. Nunca mejor dicho.
El segundo puesto es para el cambio climático porque prende fuego. Y mientras en Ginebra hablan de empleo, aquí arde el monte. Como cada verano. Y como cada verano sale el parte oficial diciendo que esto es consecuencia del cambio climático. Ya está. Peritado. Archivado.
¿Que la colilla? Cambio climático. ¿Que el cortafuegos sin limpiar desde 2015? Cambio climático. ¿Que pillaron al pirómano con gasolina? Cambio climático con antecedentes. Se confirma que
el cambio climático es el mejor cortafuegos que tenemos porque apaga cualquier debate, no pide responsabilidades, no dimite y no da explicaciones. Solo sube los grados y carga con todo. ¡Claro que el calor influye! pero el clima no impide limpiar el monte en invierno. No impide tener retenes todo el año. No impide repoblar los pueblos. Pero decir eso es de malos. Mejor decir emergencia climática, salir con chaleco, y esperar al año que viene para repetir.
Y para rematar esta temporada una del gran director Berlanga, el momento cumbre. El que eleva el humor a categoría de atrevimiento político con puesta en escena sin complejos. Nos enteramos y resulta que el señor Cerdán, investigado en una comisión anticorrupción, iba a declarar en coche de Servinabar. Sí, a la comisión que investiga la corrupción, en el coche de la empresa investigada. Es como ir a Alcohólicos Anónimos en una furgoneta de cerveza. Con el logo. Y con el conductor esperando fuera. No es delito. Es estética. Es decirle al país: "Miren qué finos somos. Hasta para las cosas serias vamos cómodos".
Aquí ya no se esconde nada. Se exhibe. Porque total, ¿quién va a decir algo? Si lo decimos, se clasifica de bulo. Si lo investigan, es lawfare. Y si arde, es el cambio climático que aumenta las llamas. Estamos en el país del chiste que se cuenta solo. Al final el verano español es un talk show permanente con patrocinador.
Tenemos 1,7 millones para la OIT días antes de colocar a la candidata.
Tenemos a la vicepresidenta sindicalista explicando por qué nadie quiere trabajar.
Tenemos al cambio climático haciendo de pirómano oficial.
Y tenemos a los investigados por corrupción yendo a declarar en el coche de los investigados. España ha conseguido lo imposible: pagar, reírse, indignarse y acostumbrarse a la vez. Así que nada. Disfruten del verano. Que si nos asa el sol, nos asa también el relato. Que si nos quema el fuego también nos quema el cinismo. Y que si nos roban en coche oficial al menos terminamos riéndonos. Porque para llorar, ya tendremos septiembre con las cuentas.
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