Los últimos de Cíes

Publicado: 18 mar 2025 - 02:00

Me comentaba hace unos días Andrés Precedo Ledo, profesor durante años de geografía política y experto en estadística y geografía e historia económica, que Vigo tiene mucha suerte de contar con las Cíes, por cuanto supone una baza muy importante para proyectar su imagen internacional. Cíes es un valor seguro, y eso se puede constatar en los miles de extranjeros que se pasan por el Parque, pero no siempre ha sido así. Hace algún tiempo, antes de la creación del Parque Nacional a principio de siglo, las Cíes eran un espacio bastante caótico, apenas organizado, donde había días con avalanchas de visitantes, en tanto que fuera del verano estaban desiertas. Famoso llegó a ser el campamento hippy, del que queda como recuerdo un tótem a conservar. Todo muy friki, como la canción de Siniestro Total que se hizo famosa en los ochenta y que hoy les enviaría a la cárcel. Entonces se sabía que era una broma. Otro tiempo, otro humor.

En Cíes todavía quedan algunos resistentes, vecinos que heredaron propiedades y mantienen sus viviendas en las islas, pese a la presión evidente desde el Parque Nacional, que ha conseguido hacerse con algunas de las viviendas para que sus vigilantes puedan tener un espacio adecuado durante las largas jornadas del invierno. Hay cuatro residentes estacionales en la Isla del Faro y otros dos en la Sur, y ninguno de ellos tiene el menor interés en cerrar su casa, como auténticas “islas” en el interior y el Parque Nacional espera, armado de paciencia, que poco a poco vayan desapareciendo. En cambio, los propietarios recuerdan que ellos ya estaban allí antes de que se creara el Parque Nacional, lo que también es cierto. 

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