Manuel Orío
De susto en susto
Que nadie se lleve las manos a la cabeza porque esto no va a suceder. Es un globo mediático. El objetivo y la habilidad de los creadores de relatos -la nutrida nómina de asesores al servicio de Pedro Sánchez en La Moncloa- consiste en ir por delante de la actualidad para intentar cambiar el signo de los debates sociales o políticos que, en este arranque del año en España, deberían centrarse en subrayar por qué seguimos sin Presupuestos, o las expectativas de la nutrida agenda judicial de casos de corrupción que obligan a mirar hacia el entorno político y familiar del presidente.
El último ejemplo de esa estrategia de distracción pasa por aprovechar la coyuntura internacional para hablar del posible despliegue de tropas españolas en Ucrania o en Gaza para llevar a cabo tareas de interposición. El ministro Albares incluso va más lejos y propone la creación de un ejército europeo. Pero la creación de esa fuerza militar es un futurible que se aleja de la realidad, a la vista de la enquistada situación bélica por la que atraviesa Ucrania y de la advertencias de Putin de que, llegado el caso, los soldados serían tratados como objetivo militar. Otro tanto podría acontecer en Gaza.
Pero aunque señalo que se trata de un futurible, es un debate inducido que está cuajando en algunos de los foros mediáticos en los que se modela la actualidad. En este caso anticipando que, puesto que Pedro Sánchez ha ofrecido la participación española -que, caso de llevarse a efecto, requerirá la aprobación del Congreso de los Diputados- el Partido Popular tendría que retratarse en sentido afirmativo puesto que, sin su apoyo, tal iniciativa no saldría adelante porque los socios parlamentarios de Sánchez, desde Sumar a Bildu o Compromís y Podemos,estarían en contra. Es improbable que lleguemos a ese escenario en el que podría darse la novedad de un acuerdo PSOE-PP que devolvería la imagen de la perdida costumbre de buscar el consenso como fórmula civilizada de gobernar.
Pero este debate, mientras se desarrolle y dure, permitirá a Sánchez ganar unos cuantos días más en La Moncloa sin que le pregunten por los casos de corrupción, la falta de Presupuestos o la vergonzosa cesión a las exigencias de ERC (Oriol Junqueras) para primar la financiación de Cataluña laminando el principio de solidaridad. Patada al balón hacia adelante como estrategia para ganar tiempo y desviar el foco de los problemas nacionales.
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