El trile de los porteros

Publicado: 02 abr 2026 - 01:10
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El mismo día en el que Italia volvía a los infiernos y se quedaba sin Mundial, España hacía bolos en Cornellá contra Egipto en un partido que sirvió para muy poco y si se apura, fue más desgraciado que benéfico. El equipo nacional lució otra vez su bonito uniforme suplente y empató a cero en un partido que fue una cataplasma y que no sirvió para otra cosa que para saber que Egipto tiene un portero buenísimo. Se llama Mustafa Ahmed Shobeir y defenderá la meta de una selección muy apañada a la que le han tocado en el Grupo G, Bélgica, Irán y Nueva Zelanda como compañeros de viaje así que, habrá que apuntarse el nombre.

Claro que hablando de portero y en un partido como el del martes que dejó atrás la peste indeseable de la xenofobia y que, aquí entre nosotros, no hacía ninguna falta y casi parecía una broma en contraposición con los de verdad en los que Italia, Polonia y Dinamarca se jugaban la vida y la perdieron, el juego del trile que ha planteado De La Fuente con los suyos no tiene ni pies ni cabeza y parece una contradicción en un hombre serio y prudente como es el seleccionador.

El juego de los porteros comenzó eligiendo a cuatro en lugar de a tres, un grupo en el que, como todo el mundo sabe, hay un indiscutible para De la Fuente que es Unai Simón, un estupendo guardameta alto, fuerte, mandón, sereno, veterano y del Athletic como lo fue De la Fuente también. Y luego están los otros dos, porteros también estupendos, David Raya y Alex Remiro, condenados al banquillo salvo indisposición de Simón. Para complicar un poco más las cosas y suscitar un estulto debate sobre el inquilino de los tres palos, seleccionó a Joan García del Barça que también es muy bueno pero que en principio parece de pegote. De la Fuente quería verlo y, sin embargo Simón jugó todo el partido y García fue a la grada. El seleccionador salió en Cornellá con Raya bajo el larguero y esperó hasta mitad del segundo tiempo para probar a García. Lo hizo precisamente en un campo en el que no lo pueden ver ni en pintura porque dejó el Español para marcharse a la competencia. El resultado fue una bronca para el portero en un partido en el que, como era de esperar, no se le vio el pelo así que, de probarlo, poco. Y mientras, el pobre Remiro se quedó en ayunas las dos veces. Una estupidez sin sentido tras otra dicho con perdón.

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