Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Año tras año el tren se consolida como el medio de transporte público más utilizado. La progresiva extensión y mejora de la red, así como del material rodante y la consiguiente reducción de los tiempos empleados, consiguen que España se acerque a los estándares de los países de la UE con mejores indicadores en el uso del ferrocarril. Galicia no es una excepción en esta tendencia general. En particular, los corredores ferroviarios de media distancia A Coruña-Santiago-Vigo y A Coruña-Santiago-Ourense, sostienen las millonarias cifras de pasajeros que, en el año 2024, han mejorado cualquier indicador anterior.
El balance anual ofrecido por Renfe no deja lugar a dudas y muestra la sensibilidad con la que los usuarios responden a cualquier reducción de tarifas, tiempos necesarios para los desplazamientos o mejoras en los horarios y frecuencias. Las distancias entre las ciudades gallegas conectadas con alta velocidad o, como alternativa, con trenes Avant, permiten tiempos que rondan la media hora y algo menos de una hora en la conexión entre Santiago de Compostela y Vigo. Tiempos y coste que compiten con ventaja frente al automóvil.
El sistema se ha mostrado útil para los usuarios, aunque quedan eivas que convendría atender para completar la red de transporte ferroviario que Galicia necesita. La carencia más evidente es la conexión del corredor Vigo-Ourense. Este ámbito geográfico, económico y social que históricamente ha sido el eje vertebrador del desarrollo del sur del país, se ha visto castigado en los planes de modernización ferroviaria. Parece urgente ponerle remedio.
Poner la conexión ferroviaria entre Vigo y Ourense a poco más de treinta minutos debiera ser un objetivo social, económico y político de Galicia. Este servicio, para pasajeros y mercancías, bien podría utilizar el trazado adaptado del Miño, con menor coste y mayores utilidades que la hipotética conexión por Cerdedo. Conectaría las áreas industriales y logísticas intermedias de Porriño y la PLISAN, facilitando la conexión con el Eje Atlántico ferroviario de Vigo-Oporto-Lisboa, en Guillarei (Tui). El puerto y aeropuerto de Vigo, así como la histórica complementariedad de actividades económicas, residenciales y hasta universitarias del área metropolitana de Vigo y la de Ourense necesitan, para asegurar su desarrollo futuro, del impulso ferroviario y de la conexión directa entre ellas, también hacia la meseta y hacia Portugal. Solo entonces, las cifras de pasajeros que utilizan el ferrocarril en Galicia serán plenamente representativas de un país conectado, moderno y en marcha.
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