Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
A medida que se va conociendo el demoledor informe de la Guardia Civil sobre una trama corrupta arraigada en la cúpula del partido socialista desde hace diez años, un lector curioso puede establecer tiempos y progresos de la organización fraudulenta en paralelo con el ascenso del actual presidente a la Moncloa. El entramado de mordidas, cobros, pagos, nombramientos y enriquecimiento fraudulento que la UCO ha destapado en su informe de casi 500 páginas, se pone en el camino cuando Pedro Sánchez mete la primera velocidad del vehículo con el que se dispone a dar la vuelta a España para conquistar las federaciones socialistas del país tras ser defenestrado por la vieja guardia. En el interior del famoso Peugot viajan Santos Cerdán, José Luis Ávalos y el propio Sánchez al volante, iniciando un proceso que en su momento se tiñó de acentos heroicos pero que en realidad plantaba la semilla de una banda que la UCO no ha dudado en calificar de criminal en justa reciprocidad con la dimensión y gravedad de sus actuaciones.
En la rueda de prensa del jueves en la que un dramático y maquillado presidente del Gobierno comparecía con uniforme de enterrador ante un grupo de periodistas que, en el escaso tiempo que sus colaboradores concedieron para el turno de preguntas, formularon en general una letanía inocua y rutinaria como es la costumbre, Sánchez fue capaz de desnaturalizar la maniobra que dio el banderazo de salida al discurrir de esta abominable trama. Restó importancia a la introducción de papeleteas fraudulentas en las urnas que le otorgaron la Secretaria General porque era pocas y él le había ganado a Madina por goleada como si el fraude no fuera el mismo y la votación no hubiera de ser anulada por hacer trampa. Es el estilo de Sánchez, el que ha presidido todo un periodo de mandato en el que la verdad se ha supeditado al relato, y en el que el fin ha justificado una catarata de hechos capaces de sepultar la ética, el deber, el honor y la libertad. Ahora comenzamos a suponer que también se ha fomentado el delito de cuya influencia el presidente se ha desentendido públicamente apelando a su condición de hombre bueno, y recentando una auditoría ridícula interna en la que se demuestre que esta banda de asaltadores no ha financiado también su descerrajado PSOE. Como si eso fuera posible. Eso sí, la UCO se la ha devuelto con espoleta retardada.
Contenido patrocinado
También te puede interesar