Jenaro Castro
Yolanda, genio y figura
El de ayer fue un día sumamente intenso con noticias encontradas y mucho desmentido recorriendo a velocidad de últimas tecnologías el espacio que separa, océano de por medio, Madrid y Washington. Como existe una notable diferencia horaria entre ambas capitales, los dimes y diretes se produjeron en un escenario regido por los relojes de cada cual mientras los españoles –ignoro si la reacción fue pareja en los norteamericanos- miraban a un lado y al otro como en un partido de tenis desde que se dio el banderazo de salida para este extraño combate de la palabra. La Secretaría de Comunicación de la Casa Blanca informaba al país desde su atalaya presidencial que España estaba dispuesta a prestar su colaboración en una empresa en la que se había aliado la mayor parte de Europa, desmintiendo las palabras de la ministra española de Defensa que negaba tajantemente el uso de las bases estadounidenses en territorio español para que despegaran sus aviones rumbo al conflicto. Supuestamente, la jefa de prensa de Trump se había hecho eco de una conversación con el presidente Macron que había dado por supuesto que los españoles se mantendría como no podía ser de otro modo, del lado de la vieja Europa – Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica y los países nórdicos por ejemplo- del lado del pacto USA-Israel a lo que hubo de responderse con urgencia mandando al ministro de Exteriores a las radios para recalcar de modo contundente la postura española. España mantenía su “no a la guerra” y no estaba previsto moverse un ápice de este compromiso. Albares expresó en su diálogo radiofónico todo el catálogo de mensajes de obligado cumplimiento para no poner del nervio a sus socios, -paz, amor y diálogo- alguno de los cuales había pedido formalmente que España abandonara la OTAN. Poco tiempo después supimos que del puerto de Ferrol donde tiene su base, partía hacia aguas del Mediterráneo la fragata “Cristóbal Colón” de la Marina española para sumarse al operativo bélico puesto en marcha por los países aliados para defender de un ataque con misiles y drones a la isla de Malta sobre cuyos cielos ya han volado proyectiles iraquíes. En definitiva, un rompecabezas que no responde a otra cosa que el grave problema que tiene en estos momentos Sánchez que es de susto o muerte. Si es condescendiente con Trump le abandonan sus socios. Y si se alía con Iran, lo maldice Europa.
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