Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Pedro Sánchez y cinco de sus ministros –Montero, Bolaños, Cuerpo, Planas y Rodríguez- se han personado en Extremadura para asistir al entierro de Guillermo Fernández Vara, el militante socialista y presidente del Gobierno regional que falleció tres días antes de cumplir 67 años. Unos minutos antes de que se iniciara el funeral en la iglesia de Santa María situado en el centro de Olivenza, y a preguntas de los periodistas que lo esperaban en las inmediaciones del templo, significó la personalidad del fallecido y su inquebrantable decisión de servicio. Sánchez expresó su convencimiento de que el fallecido se había hecho médico movido por su deseo de servicio que le distinguía, y sus ganas de curar a los demás, si bien se olvidó de un detalle quizá a tenerse en cuenta. Fernández Vara era forense. Eso sí, un distinguido médico forense sumamente respetado y tenido en cuenta por todos sus compañeros de especialidad que lo nombraron presidente de la Asociación Nacional de Forenses de España. Profesor de la Facultad de Medicina de Valencia en dicha disciplina, y autor de numerosas publicaciones y trabajos sobre medicina legal, curar sin embargo, lo que se dice curar, curó más bien poco. Fue un excelente forense pero su especialidad no se distingue precisamente por curar.
Las palabras del presidente Sánchez como antesala de las honras fúnebres por un político representativo y sumamente respetado en su tierra, proclaman sobre todo y además de ese irreflexivo halago que denota un cierto descuido a la hora de recordarlo, esa sensación que parece acompañar al presidente y que trasluce ciertas llamadas de su propia conciencia. Fernández Vara era representante de esa generación socialista que contribuyó a recuperar las esencias de la libertad y la democracia en un país que pagaba las consecuencias de un largo tiempo de dictadura y que, por tanto encarna todo lo contrario a lo que mantiene en pie al actual PSOE, en manos de una pandilla de personajes ambiciosos que se aprietan en torno al poder, que han perdido todos su verdad y que además hacen gala de una mediocridad de la que muy pocos de sus dirigentes se salvan. Nada que ver este PSOE con aquel al que Vara perteneció y honró.
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