Fernando Ramos
Saqueos y estragos como los de Francia, en Barcelona impunes por la amnistía
La repetición en videos y redes de los saqueos y estragos en el patrimonio urbano que se han cometido en Francia estos días evocan el caso de esas mismas acciones delictivas durante el “procès”, pero con al añadido de que las acciones de ese tipo, cometidas sobre todo en Barcelona, quedaron impunes al ser plenamente amparadas por la amnistía que estos días se consuma. Mirando las imágenes de Francia es inevitable recordar las de aquí y el modo en que se anularon todas las consecuencias porque los robos y asaltos perpetrados aquí cupieron dentro de la causa por la independencia de Cataluña, incluido el asalto al aeropuerto del Prat. Pero ahora, en la misma Barcelona ya se han vuelto a producir los mismos saqueos y estragos, con el agravante de la participación de cientos de menores, que según los propios Mossos d`esquada son inimputables según la vigente Ley del Menor.
Cabe recordar que cuando el PSOE presentó en solitario el proyecto de Ley de Amnistía, incluyendo una genérica relación de delitos comunes (que salvo los que luego suprimieron o reformaron como el de sedición y malversación), dejó claro que alcanzaba “cualquier otro acto tipificado como delito que tuviere idéntica finalidad”, o sea, expresar el objetivo de la independencia de Cataluña. Pero, como luego ocurriría, no sólo se amnistiaron y borraron todos los delitos comunes que reflejaron las imágenes de aquellos días, sino que la ley ponía fin a todas las investigaciones judiciales al respecto que estuvieran en curso.
La Ley de Amnistía, negociada en última instancia por Santos Cerdán con Pujol en Suiza, con la tutela de un mediador en conflictos internacionales, en su artículo 1 (extraordinariamente largo) suprimió la responsabilidad “penal, administrativa o contable de los «actos cometidos con la intención de reivindicar, promover o procurar la secesión o independencia de Cataluña, así como los que hubieran contribuido a la consecución de tales propósitos”. En consecuencia, en la amnistía se enmarcaron los delitos de usurpación, malversación, prevaricación, desórdenes públicos, desobediencia, atentados contra la autoridad. Pero, es más, dentro de la amnistía se incluyó de manera genérica “cualquier otro acto tipificado como delito que tuviere idéntica finalidad”, la independencia de Cataluña.
Y como era preciso vestir al santo, se incluyeron excepciones no alcanzadas por la magna obra que amparaba los robos en comercios y destrozos del mobiliario urbano, como los actos de terrorismo y otros actos dolosos que hubieran producidos, muertes, abortos, pero no las agresiones a los policías que trataron de hacer frente a la violencia desatada. Conviene recordar, ahora que nos asombramos por lo que vemos en Francia, que de las cerca de 500 personas que se beneficiaron de la amnistía, los delitos impunes comunes beneficiaron a 185 activistas violentos. En cuanto a los políticos, el cómputo se acerca a otro centenar, incluidas otras figuras, que ya se beneficiaron previamente de los indultos. La relación es extensa e incluye a los llamados arquitectos del procès.
Dentro del variado conjunto, no se debe olvidar el caso de los doce integrantes que formaban parte de los violentos “Comités de Defensa de la República” (CDR), a los que el presidente Quim Torra animaba a “apretar”, , pese estar acusados de terrorismo, también se les aplicó la amnistía, por la Audiencia Nacional, luego de que el Tribunal Constitucional considerada que cabían dentro de la gracia todos.
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