Sánchez, víctima de los efectos de sus propios actos

Publicado: 30 jun 2026 - 03:00
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El PSOE manifestaba no hace mucho tener cerca de 150.000 militantes. No sabemos exactamente, aunque es evidente que tienen que ser muchos los que disponen de un medio de vida en la estructura del Estado como consecuencia de esta militancia. Y en algunos casos, como Adriana Lastra o Patxi López, sin estudios, carrera o preparación alguna, han ocupado u ocupan por lo general bien retribuidos cargos, sin otra experiencia o pasado laboral conocido. La propia Lastra dijera que su curriculum pertenecía a su intimidad. Otros, como Pátxi López, el rapsoda de Begoña Gómez, hasta mintió descaradamente haciéndose pasar por ingeniero, aunque no pasó de primero.

Es evidente que, pese a que como dijera el ex alcalde de San Sebastián Eloy Alorza, la estructura del partido desde que lo controla Sánchez es un mero artilugio de cartón, donde ni el comité federal ni la comisión ejecutiva, ni el resto de los órganos de las federaciones son otra cosa que un inútil aparato que no se molesta ni en cubrir las apariencias de su ficticia existencia. Los acuerdos de sus congresos, sus resoluciones, su programa electoral y su código ético son papel mojado, o ni siquiera eso.

Pero, que saben hoy los cantores del “Contigo Pedro” de la propia historia de su partido y el pensamiento de aquellos relevantes personajes de su historia, como Fernando de los Ríos, quienes nos legaron principios como que “un socialista no aspira a llegar al Gobierno de cualquier manera” (que contrasta con aquello de “hacer de la necesidad virtud”) o, sobre todo, que un miembro de este partido, en labores de Gobierno, primero debe pensar en España, luego en el partido y finalmente en sí mismo.

A nadie conmueve el panorama desolador al que asistimos, como si no fuera con ellos que los hombres esenciales del aparato montado para colocar a Sánchez en la Moncloa y sus extensiones devengan en delincuentes comunes. Da igual. El lema es resistir. No queda otra, pero al tiempo se desarrolla una ingeniería social de incalculables efectos para convertir a varios miles, sobre todo de argentinos, en futuros votantes y sostenedores del futuro que Sánchez se dibuja. Porque siempre ha existido, adecuadamente regulado, el procedimiento para que los descendientes de españoles pudieran reclamar, al margen de otras consideraciones, la nacionalidad de sus mayores, sobre todo si, como era antes, se ha tenido la previsión de haber hecho previamente las gestiones adecuadas en los consulados.

El enjoyado Zapatero es, e insisto en ello, la pieza esencial de la deconstrucción del Estado, luego perfeccionado por Sánchez, y tras alentar “el guerra civilismo” que creíamos superado, crear el mecanismo, sin el adecuado control de las propias condiciones ordinarias, para fabricarse futuros adeptos, convenientemente alentados cuando llegue el caso por la propaganda más primitiva. Pese a su burdo planteamiento es una gran operación de ingeniería social, a ver si con estas palancas se prolonga el mandato de Sánchez hasta 2031 o quizá más.

¿De verdad todos esos miles de adeptos creen que Sánchez siempre tiene razón? Porque uno se pregunta, visto lo que estaos viendo, como se motejan con duras calificaciones, cuando no ya expulsiones, a quienes discrepan o critican a Sánchez, como si, según sus propios estatutos y doctrina estuviera vetada la critica o incluso las corrientes de opinión. Al que creó el PSOE moderno en Suresnes en 1974 lo califican de fascista, de traidor y de cosas peores y proponen su expulsión por lo que opina. ¿Cómo es posible llegar a este extremo?

Dos de los principales consocios de Sánchez (Otegi y Rufián, cada uno por lado) coincidieron en que a éste y su partido, hay que imponerle, obligarle a hacer lo que a ellos conviene. Y lo logran, porque depende de ellos. Son tan amorales, que es peor que inmorales, que las escuadras del sanchismo en su cartelería siguen usando la imagen de Pablo Iglesias y sus afirmaciones sobre la necesidad de buenos ejemplos. Los que lo dieron han sido los militantes históricos expulsados y los que reclaman la refundación del partido. La representación teatral de Pedro Sánchez, en el comité federal, al margen de la realidad presente, es una evidencia más del punto al que está dispuesto a llegar este personaje, que ahora se disfraza de víctima inocente, como si no fueran consecuencia de los efectos de sus propios actos y de los de los sujetos de máxima confianza. Claro que resulta que en realidad no los conocía.

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