Fermín Bocos
A vueltas con la inmigración
El Consejo de Ministros aprobó este martes la regularización extraordinaria de cientos de miles de inmigrantes en situación irregular, una medida de amplio calado que el Ejecutivo defiende como necesaria y urgente. La decisión coincide con el viaje oficial del presidente Pedro Sánchez a China desde donde ha remitido una carta, otra, en la que justifica la iniciativa y apela a su dimensión económica y social. Sostiene que la regularización constituye "un acto de normalización de casi medio millón de personas que ya forman parte de nuestra vida cotidiana".
Subraya, además, que España necesita mano de obra en un contexto de envejecimiento demográfico, advirtiendo de que "sin estas personas trabajando y cotizando, nuestra prosperidad se frena". A pesar de que el Gobierno, también la misiva presidencial, apela al respaldo de la Iglesia, sindicatos y empresarios, olvidan el rechazo unánime del Congreso de los Diputados o el informe del Consejo de Estado que ha planteado objeciones relevantes al texto, advirtiendo sobre posibles carencias jurídicas y efectos no suficientemente evaluados.
También la preocupación de la policía por el posible "efecto llamada", así como por las dificultades para verificar los antecedentes penales de los posibles beneficiarios. Entre las críticas también figura la falta de claridad sobre el impacto real en los servicios públicos: la incorporación masiva de nuevos residentes podría agravar problemas ya existentes, como el acceso a la vivienda, el colapso de la sanidad o la presión sobre el sistema educativo.
A todo ello se suma el debate sobre el mercado laboral. Algunos expertos advierten de que la mayoría de los empleos que ocupan son de baja cualificación y bajos salarios lo que podría perpetuar situaciones de precariedad. Además, la incorporación de nuevos cotizantes, que es vista por el Gobierno como un alivio para el sistema de pensiones, a corto plazo, el consumo de servicios podría superar los ingresos generados. Veremos cómo acaba este proceso, porque el debate gira ahora hacia el terreno político y social, mirando también a Bruselas por si, en esta ocasión, tiene a bien decir algo.
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