Sánchez, al borde del récord (con permiso de Orbán)

Publicado: 22 mar 2026 - 01:30
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Cuando, el próximo 1 de junio, se cumplan ocho años con Pedro Sánchez al frente del Gobierno de España, el inquilino de La Moncloa se habrá convertido en el 'segundo primer ministro' que más tiempo lleva ejerciendo el poder en Europa, solo por detrás del húngaro antieuropeo Viktor Orbán, que en abril debe revalidar en las urnas su mandato. A Sánchez hay que reconocerle, y bien que lo está demostrando en estos tiempos, que es lo que pretende ser: un modelo de resiliencia, un equilibrista sobre aguas turbulentas, un superviviente. Ahora vive sus días más difíciles, "muy enfadado", dice, por lo que está ocurriendo en el mundo. Y en esto coincidimos: todos estamos muy enfadados. Algunos, también con él.

Una vez más, Pedro Sánchez mostró ser un maestro en las componendas, cuando, en plena tormenta, apaciguó a sus aún socios de Sumar, que se negaban a firmar el decreto de las medidas para paliar los terribles efectos económicos de la guerra emprendida por Trump y Netanyahu contra Irán si no se cumplían sus condiciones. Al final, y tras fracasar, cómo no, en la negociación con los coaligados la vicepresidenta Montero, el propio Sánchez logró que los cinco ministros de Sumar se incorporasen a la reunión extraordinaria del Consejo a base de propiciar un nuevo decreto, sobre vivienda, que salvaba los muebles. Pero solo los muebles, y la cara de Sumar, porque tanto Sánchez como Sumar saben que esa parte de los 'superplanes' contra la crisis de nuestros bolsillos no se aprobará en el Congreso la semana próxima. Mucho ruido, en suma(r), pero nueces, pocas.

"Las medidas de Sánchez son de derechas", dicen los socios. "Sánchez ocupa ya el espacio de la ultraizquierda", dice la oposición de derechas, evidenciando que las dos Españas se dividen hasta para calificar la última película de Torrente. Estamos partidos en dos en todo. Y la sabiduría de Sánchez se muestra en que él, a base de inveracidades, de disimulos, de mano izquierda (y derecha), de saltarse a la torera algunas reglas que eran inamovibles y quizá debieran haber sido más flexibles, es capaz de conciliarlo todo. El conservadurismo del PNV y Junts y el izquierdismo de ERC y Bildu, por ejemplo. Las tesis del canciller alemán Merz y las del británico Starmer o las de la italiana Meloni, por poner otro ejemplo. Todos le saludan en los Consejos Europeos y a todos les sonríe. Hasta a Orbán.

Este es el Sánchez que está a punto de superar esos ocho años de mandato que muchas constituciones (pero no la española) imponen como límite para permanecer en el poder. Los problemas se le multiplican, incluyendo los de índole personal (menudo auto, incluso lleno de incorrecciones gramaticales, el del juez Peinado 'contra' Begoña Gómez, por cierto). Se ha convertido en la 'bestia negra' del feroz Trump, del amoral Netanyahu y del matarife Putin, y sospecho que está encantado de ello, le (nos) cueste lo que le (nos) cueste.

Además, tiene a la derecha interrogándose sobre 'quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos...con Vox o sin Vox'. Y a la izquierda fiándolo casi todo, fíjese usted, a un encuentro, una 'charla', entre Rufián e Irene Montero. La economía va bien, aunque está a punto del colapso mundial. Las encuestas no le pronostican, como sería pensable, el descalabro total. Ha sobrevivido al Covid, a la 'rebelión' de Puigdemont, a una crisis en la Corona entre padre e hijo, a los cambios en la estructura europea, a cinco primeros ministros en Francia -por poner un ejemplo-. Ha sobrevivido al 'insomnio' que le provocaba Pablo Iglesias y a los pronósticos de su propio asesor áulico que decían que Yolanda Díaz sería la presidenta que sustituyese a este Sánchez que, hoy, se atreve a decir no solo que agotará la Legislatura, sino que después, allá por el otoño de 2027, también ganará las elecciones.

Ahora, con su 'plan de los cinco mil millones' para paliar los efectos de una guerra que él condena de manera constante, se erige de nuevo como solución coyuntural , consciente de que es, además, el problema permanente. Todo un récord, ya digo. Y el país, cansado y atónito ante el mago que de nuevo tratará de hechizarnos -o acabará de decepcionarnos- esta próxima semana compareciendo, por fin, antes de las vacaciones, ante el Parlamento. Hasta Orbán, que lleva 18 años en el poder y a quien las encuestas le dicen que ganará en las elecciones de abril al 'moderado' Magyar, va a tener que tomar nota de las 'habilidades de nuestro Sánchez', como dice uno de los de la legión de asesores monclovitas.

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