Victoria Lafora
Pírrica Victoria
Andan el Gobierno y sus acólitos muy henchidos estos días a cuenta del precio de la luz. Se dan palmadas en la espalda mientras van pregonando a los cuatro vientos lo bien que han llevado a cabo una transición energética que nos sitúa en la vanguardia de Europa. Para ello, sacan un mapa con precios de la electricidad en la Unión Europea y nos señalan cómo España se sitúa, albricias, entre los precios más baratos del continente. Tiene una pega, es una falacia de manual.
Lo que nos enseñan son los precios de los mercados mayoristas. Los precios de las subastas de electricidad. Como si nos enseñaran el precio de la merluza en las lonjas del pescado por toda Europa. Pero ese no es el precio que usted y yo pagamos por la electricidad. La factura que nos llega a casa incorpora peajes, cargos, costes regulados, cargas parafiscales, impuestos y toda esa selva de conceptos que no les interesa dibujar en un mapa de colores difundido por redes sociales.
Los precios en el mercado mayorista cambian cada cuarto de hora. Cambian 96 veces al día. Uno puede esperar al momento conveniente para sacar el mapa que quiera. Puedo elegir una madrugada ventosa, un domingo de baja demanda o algún otro momento de interés y ya tengo mi catecismo visual. El truco no es nuevo. Si uno rebusca lo suficiente, siempre encuentra el dato simpático que le da la razón. Yo saqué uno esta semana donde Alemania era mucho más barata que España e incluso Polonia (que fundamentalmente quema carbón para producir electricidad) tenía un precio negativo de -15 euros/MWh en un determinado momento. Lo difícil no es encontrar un instante favorable. Lo difícil es explicar la película completa.
Cuando uno hace medias temporales con relevancia (por ejemplo, seis meses) podemos comprobar que, efectivamente, España tiene unos precios mayoristas bastante contenidos si los comparamos con otros países como Italia. Pero eso no se refleja luego en los precios finales. Esta realidad lo muestran los últimos datos oficiales. Estos datos nos dicen que el precio medio mayorista de seis meses se situó en 61,8 euros/MWh para España. Un precio envidiable si lo comparamos con los 89,9 euros/MWh de Holanda, los 90,7 euros/MWh de Alemania o los 119,6 euros/MWh de Italia.
Es cierto también que estos precios bajos los conseguimos gracias a la energía nuclear y las energías renovables. Pero esto solo cuenta la mitad de la historia. Lo que nos dice Eurostat es que, en el mismo periodo, los españoles pagamos en nuestras casas 260,8 euros/MWh de media por la electricidad. Esto ya no te lo cuentan, porque no interesa. Comparemos con algunos países. Polonia, con un mercado mayorista en 101 euros/MWh
(casi el doble que nosotros) para una electricidad final más barata que la nuestra. Holanda, con un mercado mayorista en 89,9 euros/MWh (mucho más caro que nosotros) paga una electricidad final a 234,2 euros/MWh. Y ni siquiera estamos corrigiendo por el poder adquisitivo de los holandeses con respecto a los españoles.
Por eso nunca te dan estos precios. Te dan los precios mayoristas que no significan nada, es como darte los precios de los tomates a pie de invernadero, donde cuestan 0,30 euros el kilo. ¿De qué nos sirve ese precio si, cuando vamos al supermercado, los tenemos que pagar a 2,5 euros/kg? Lo que tienen que explicar a los españoles es cómo, con un mercado mayorista en 61,8 euros/MWh, pagamos en nuestras casas la luz a 260,8. Lo que tienen que explicar es por qué el 50% del recibo de la luz no tiene nada que ver con el hecho de producir electricidad y llevarla a nuestras casas. Y lo que tienen que explicar es por qué las revistas del corazón tienen un IVA del 4%, los restaurantes de lujo tienen un IVA del 10% y la electricidad, que es imprescindible para vivir, tiene un IVA del 21%.
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