La rendición de España al Reino Unido en Gibraltar

Publicado: 02 mar 2026 - 03:00
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Ni siquiera aparece en español en la página Ministerio de Asuntos Exteriores, que la publica en inglés, el acuerdo establecido por la Unión Europea con el Reino Unido, a propósito de la colonia de Gibraltar, sin que el Congreso de los Diputados españoles hayan tenido intervención alguna en el asunto. Pero basta leer el artículo 2 de este acuerdo, donde queda claro que el Reino de España acepta como hecho consumado, al retirarse la verja, la plena usurpación del territorio del istmo que nunca fue cedido por el Tratado de Utrecht, y que ocupa el actual aeropuerto de Gibraltar.

Dicho artículo dice: “El presente Acuerdo cualquier acuerdo complementario, al que se refiere al artículo 3 (toda referencia a Gibraltar se entiende referida al Reino Unido), cualquier acuerdo administrativo y otros acuerdos relacionados con el presente Acuerdo, y cualquier medida, instrumento o conducta adoptados en aplicación o como resultado del mismo, o en virtud del mismo, se entenderán sin perjuicio ni afectarán en modo alguno a las respectivas posiciones jurídicas del Reino Unido e Irlanda del Londres o del Reino de España en lo que respecta a la soberanía y jurisdicción, y n constituirán la basa para ninguna afirmación o negociación de soberanía. Incluso en procedimientos judiciales o de otro tipo”.

O sea, que España acepta de facto y de iure, aunque se disimule, que la colonia de Gibraltar es lo que se denomina en el Reino Unido “territorio ultramarino” de plena e indiscutible soberanía. El Ministerio de Asuntos Exteriores) afirma como un gran éxito la realidad de que fuera de Europa, tras el Brexit, esta parte del Reino Unido siga de facto dentro del Tratado de Schengen, o todavía mejor. Y mientras el premier de Gibraltar afirmara que jamás un policía y guardia civil español pisaría la roca, Albares nos dice ahora lo contrario, como agentes responsables del control del control de accesos a territorio español desde el aeropuerto de Gibraltar.

Volveremos a ver entrando en Gibraltar camiones desde España con arena y material de obra para para extender el territorio. Consumamos el retroceso iniciado cuando Zapatero rompió en consenso de siglos sobre Gibraltar en 2006. El Gobierno de Pedro Sánchez desaprovechó la negociación del Brexit y no planteó ni siquiera abrir conversaciones sobre la soberanía en este nuevo clima, pese al viejo mandato de las Naciones Unidas. Según la propia “Hoja Informativa” del Gobierno de la colonia, hay 32.000 gibraltareños registrados. La población activa es de 29.995 habitantes, la mitad de los cuales cruza la frontera diariamente. 9.726 de los 15.275 viajeros diarios son españoles. O sea, que no son 15.000 nacionales, como se dice para justificar las cesiones de España para su interés. O sea, mienten.

Según Exteriores dice que establece un marco jurídico integral que favorece el desarrollo económico, refuerza las garantías sociales y consolida la cooperación entre las partes, al tiempo que España mantiene intacta su reclamación de soberanía. ¿De verdad España asumirá los controles Schengen en el aeropuerto y el puerto de Gibraltar? El Reino Unido confirma plenamente su soberanía sobre el istmo ocupado. "La presencia policial en el aeropuerto es solo una aplicación extraterritorial de Schengen"; o sea una mera ficción aparente de control de España.

Las tropas británicas de la colonia van a gozar de un fuero especial para entrar o salir de Gibraltar cuando les plazca, ya que quedarán al margen de los controles ordinarios. Basta con que presenten sus documentos militares y órdenes de movimiento. La colonia se incorpora a una unión aduanera especial con la UE. Se eliminan las barreras físicas al movimiento de mercancías, pero se dice que se aplicarán normas europeas en materia aduanera, fiscal indirecta y control de ayudas de Estado. Únase el hecho de que los gibraltareños con casa en España, donde residen buena parte del año, eludan, mediante diversas triquiñuelas –como el que sus viviendas son propiedad no personal, sino de sociedades que residen en la colonia– el pago de impuestos diversos, entre otros, el de circulación de vehículos, tanto en La Línea como en otros lugares del Campo de Algeciras y otros lugares de las provincias de Cádiz y Málaga. La expansión de facto de la colonia sobre España mediante adquisiciones de bienes raíces en el entorno de Gibraltar preocupó tanto a la II República que el Gobierno prohibió que los extranjeros pudieran adquirir fincas en dicha zona, medida especialmente orientada hacia los llanitos.

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