Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Comentan las lenguas de doble filo que, coincidiendo con la vuelta al tajo de primeros de septiembre, Pedro Sánchez prepara una renovación ministerial de calado que, naturalmente, afectará a los que tiene bajo su mando porque los otros no le pertenecen, aunque otros analistas sospechan que la coalición va a acabar rompiendo de tanto estirar la goma y a lo mejor no come el turrón. Conociendo el talante del presidente que nunca se ha permitido la debilidad de reconocer ni uno solo de sus errores y siempre ha acabado colgándole el mochuelo a otro que no sea él mismo, no es de extrañar que culpe a sus colaboradores de los desmanes con los que ha acabado el primer semestre y que no haría falta ni repetir. Dos secretarios generales acosados por sus actuaciones con uno de ellos entre rejas, su fiscal general a un paso del banquillo, parte de su familia encausada por diferentes y cuestionables comportamientos… De todos modos y partiendo de que Sánchez es capaz de vender a su propia madre si en eso le va su porvenir, la política de control férreo desarrollada para meter en cintura las autonomías y plantearse el asalto a las más apetecibles, la de Madrid o la de Andalucía, van a acabar imponiendo la necesidad de sustitución de carteras porque María Jesús Montero tiene que incorporarse muy pronto a su nueva condición de aspirante a presidir la Junta de Andalucía, cuestión que tendrán que afrontar otros titulares de cartera que, por su condición de integrantes del núcleo duro impuestos por Moncloa como comisarios políticos en sus territorios de nacimiento, tarde o temprano habrán de continuar por el mismo camino porque también se presentarán las elecciones para tratar de reconquistar sus presidencias. Había que cortar de raíz los desacuerdos en ciertas regiones españolas y a para ello ha puesto a su cabeza fieles ministros desde Óscar López en Madrid a Pilar Alegría en Aragón o Ángel Torres en Canarias. Y todos ellos tendrán que dejar sus cargos para acudir a las urnas cuando toque hacerlo.
Sánchez sabe que el equipo que tiene está más que exprimido y no da para más en una situación que septiembre apunta muy compleja, Probablemente no tiene más remedio, pero va a intentar camuflar este enojoso asunto con las elecciones autonómicas. Sea por la razón que sea, tendremos cambio de ministros no a mucho tiempo.
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