Fermín Bocos
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Los principales socios del doctor Sánchez, que sostienen el actual Gobierno han venido repitiendo, el último el PNV, en dos sentidos fundamentales para el futuro del Estado: uno de ellos, se refiere a la modificación de la Constitución, de suerte que incluya el llamado “Derecho a decidir”, o sea, a salirse del Estado. La otra cuestión se refiere a la modificación del artículo 8, de modo que la misión de las Fuerzas Armadas deje de incluir la propia defensa de España como nación, que dice literalmente: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Las recientes críticas de Podemos a las palabras del Rey en la Pascua Militar dejan bien a las claras su posición en este asunto. Para Ortega, la fuerza espiritual de las armas, según sus propias palabras, radicaba en su carácter persuasivo. El autor de “La rebelión de las masas” llegó a afirmar que las propias legiones romanas, que tantas guerras provocaron, globalmente, habían servido para evitar más guerras que las propias guerras en las que habían intervenido.
El Ejército garantiza, "última ratio regis", la autoridad del Estado. Los teóricos del antimilitarismo reclaman que esa autoridad sea devuelva directamente a la sociedad, considerando que no se justifica la existencia de una organización que, en extremo, respalde y garantice esa autoridad. Tradicionalmente, el rechazo instintivo que la institución militar ha provocado se debe a que Ejército se asocia a guerra ésta a calamidad, muerte, ruina. Por el contrario, en defensa de la teoría (que sostienen casi todos los pensadores militares) de que el oficio verdadero del soldado es la paz, el teniente general Díez Alegría, en su libro "Ejército y sociedad", recordaba que las más graves y apocalípticas decisiones que se hayan tomado fueron adoptadas por civiles, no por soldados.
Durante la fase pre constitucional y la primera andadura de nuestra Carta Magna se sucedieron las actitudes abiertamente rebeldes de algunos mandos, antes y después del 23 F, así como los manifiestos de jóvenes capitanes, además de abundantes desaires y muestras de indisciplina ante el teniente general Gutiérrez Mellado, pieza esencial de la controvertida reforma. Algunos altos mandos llegaron a reclamar y defender, durante ese periodo, la "autonomía militar", como si el Ejército no fuera, en definitiva, una institución más del Estado, sometida al poder civil como cualquier otra. En la Pascua Militar de 1978, se produjo un hecho significativo que, de manera particularmente descarnada, reflejó la mentalidad de una parte significativa de la cúpula militar española, que seguía viviendo el espíritu de la llamada "Cruzada" cuarenta años después. Hablaba el jefe de dicho organismo, general Vega Rodríguez, en presencia del vicepresidente del Gobierno para Asuntos de la Defensa, Gutiérrez Mellado, en un momento dado alabó el talento militar de los generales republicanos no profesionales como Lister y otros. Por primera vez en la historia, un soldado de Franco tenía un gesto de reconocimiento y gallardía hacia el talento militar de sus adversarios. Pero, pese a la evidente razón de este comentario, sus palabras causaron un enorme escándalo
Al Ejército se la ha llamado el "gran mudo", el gran desconocido, lo que en sentido amplio no es exacto. Conviene recordar que el concepto de defensa nacional se fundamenta en el ordenamiento constitucional y vincula a toda la sociedad soberanía e intereses nacionales. Es un concepto integrador que concierne a todos los componentes del Estado: a los ciudadanos en tanto que individuos, a la sociedad articulada a través de todos sus elementos constitutivos, y a los poderes públicos. En su artículo 30, la Constitución dice que "los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España". La adopción por parte de España de una estrategia estrictamente defensiva (conforma al mandato constitucional), compatible con la participación de nuestros soldados en misiones de paz en el exterior, constituye el eje del nuevo Concepto Estratégico de la Defensa.
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