Recuerdo de Normandía

Publicado: 08 jun 2025 - 01:17

El 6 de junio de 1944, un contingente militar nunca repetido se hizo a la mar o subió a los cielos con la misión única de romper las defensas de la Alemania de Hitler para comenzar a liberar el continente invadido. Cumplimos por tanto ochenta y un años del desembarco de Normandía, la más ambiciosa operación bélica jamás llevada a cabo en la que se dejaron la vida unos quince mil soldados de ambos bandos en un solo día de batalla en las playas del norte de Francia, la costa elegida por el mando aliado para iniciar el asalto definitivo que abriría las puertas de la derrota nazi.

La efeméride ha coincidido con la visita a la Casa Blanca del nuevo canciller de Alemania, el circunspecto Friedrich Mertz, un discreto caballero de gesto serio y más de un metro noventa de estatura que ha tenido que padecer el zafio comportamiento de su anfitrión como parece ser prueba obligada en esta nueva etapa de la política estadounidense en la que un botarate sin educación ni tacto alguno se sienta en el Despacho Oval y protagoniza uno detrás de otro los más disparatados episodios sociopolíticos imaginables. Donald Trump no ha parado de hacer sainete desde que recuperó la presidencia del supuesto primer país del mundo, en una permanente peripecia salpicada de situaciones indescriptibles, desde su entrevista con el presidente de Ucrania hasta su violenta ruptura con el que había presentado y considerado como su mejor amigo en el mundo, el multimillonario Elon Musk con el que ahora ha roto relaciones y cuyos acuerdos económicos con su gobierno ha prometido revisar por si acaso están pasados de vueltas.

Trump, que no sabe una palabra de diplomacia y es zafio y analfabeto en materia de cultura, se permitió bromear con el canciller alemán sobre el desembarco aliado y se ha permitido suponer que en aquel momento los alemanes no lo habían pasado muy bien. Mertz respondió grave y enérgico que se equivocaba. “Este fue el momento en el que mi país se liberó de la dictadura nazi” respondió el dirigente germano. Probablemente Trump no comprendió el significado exacto de la respuesta de su huésped pero da igual. La Constitución no escrita de los Estados Unidos dice que cualquier ciudadano norteamericano puede llegar a ser presidente y la prueba de su verdad es el propio Trump. Ya tendrán tiempo de arrepentirse.

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