Reconquista internacional

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Hace ahora 30 años un grupo de vecinos del Casco Vello decidió hacer una fiesta popular para conmemorar la Reconquista de la ciudad. Hasta entonces, el 28 de marzo se limitaba a una recepción para entregar la medalla y un acto en la plaza de la Reconquista, ante la estatua de Pablo Morillo. En 1996 se puso en marcha la celebración con un pequeño grupo que fue creciendo con los años y consiguiendo de paso convertirse en fiesta de interés local, gallego y nacional. El siguiente paso lógico será su carácter internacional, en lo que ya trabajan. Cuentan con todo a favor, como en su día la Arribada de Baiona, en la que se basó. Lo más sorprendente no ha sido su rápida evolución y crecimiento, sino que después de tres décadas se mantenga como una fiesta popular, organizada y desarrollada por los vecinos, con apoyo institucional, pero no bajo su dirección. Justo lo contrario que en el Entroido, cada año más oficialista y con ello, menos interesante.

La Reconquista es la fiesta de Vigo, el momento en que la villa dejó definitivamente las brumas medievales y se convirtió en una ciudad que fue imparable en los siglos XIX y XX, la base de la actual. Los héroes de la Reconquista fueron hombres normales y corrientes. Cachamuiña, por ejemplo, se arrepintió y mucho de haber tomado parte en la toma de la Gamboa, de la que salio como gobernador de la plaza a cambio de secuelas muy importantes, heridas que le obligaron a darse de baja del Ejército. Pablo Morillo, tras haber liderado la tropa contra el invasor francés, se presentó 15 años después al frente de los Cien Mil Hijos de San Luis, franceses absolutistas, para acabar con la Constitución, el régimen liberal y los derechos. Y privar a Vigo de la capitalidad que había conseguido. Así es la Historia.

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