José Teo Andrés
Llegan tarde
Uno puede entender que la serie de partidos que forman lo que Sánchez llama “mayoría social de progreso” (salvo los de Junts que, aunque van en lote, ahora andan por su cuenta) no apoyen por principio, al margen de su contenido, una propuesta del PP y Vox sobre determinadas restricciones al uso público de determinadas prendas que ocupan el rostro de la mujer. Pero que las vanguardias del progreso y el feminismo defiendan, proclamen y destaquen que andar embozada por la vida sea una opción de libertad de las féminas rebasa todas las fronteras del cinismo. Se comprende. ¿Entonces los países donde se han puesto limitaciones al uso extremo de la vestimenta islámica son naciones totalitarias que oprimen la libertad de las mujeres?
A uno se le ocurre pensar que uno de los signos de libertad de nuestro tiempo se debe extender de manera general no sólo al derecho a esa libertad de las mujeres de determinada sección del Islam, sino a todo ciudadano cualquiera que quiera ir por la calle o votar en unas elecciones, sin que se le vea la cara. Pero aparte de lo que podría tener de puntualmente anecdótico, sobre el fondo del asunto emerge otro fenómeno más preocupante, conectado con la islamización de aspectos ordinarios de la vida cotidiana a las sociedades occidentales. Y conviene recordar que incluso, como ya ocurre en el Reino Unido, las organizaciones musulmanas reclaman que se incorpore la ley islámica, la Sharía a determinados órdenes de la vida familiar en el espacio civil con repercusiones de todo orden.
El Congreso ha rechazado la proposición de ley de Vox para prohibir el uso del niqab y el burka en el espacio público, tras un debate en el que los portavoces de los grupos que se mostraron favorables a permitir esas prendas vinieron a decir que, por lo visto, han superado las reticencias que tuvieron en el pasado, y que es fácil de recuperar con una ojeada a las hemerotecas. La propuesta fue rechazada 177 votos en contra -de PSOE, Sumar, ERC, EH Bildu, PNV, Podemos, BNG y Compromís-, frente a 170 votos a favor, pues al apoyo de Vox se han sumado el PP y UPN. Hubo una abstención. Los de Puigdemont han presentado su propio proyecto de ley para prohibir el burka y el uso del velo en espacios públicos y solicitar la delegación en Cataluña de las competencias estatales en materia de seguridad e identificación de personas. Siempre se debe aprovechar la ocasión de sacar algo.
Una de las más curiosas apreciaciones fue la del PNV por entender las sanciones que propone Vox eran "desproporcionadas" y "discriminatorias", dado que solo afectan a prendas islámicas, y el texto registrado "exacerba estereotipos impuestos al islamismo fomentando su intolerancia en la sociedad". Pero no se cierran a que el asunto se estudie en una comisión ad hoc, a la luz de la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Lo más curioso es que pese a que parece que ninguna de las prendas extremas del Islam guste del todo a las izquierdas que sostienen a Sánchez, se han visto piruetas dialéctivas para decir si pero o no, pero sí. La vanguardia contra prohibir el burka y el niqab la abanderan PSOE y Sumar. Y llegan a decir que la limitación al embozamiento total de una mujer puede ir en contra de dos artículos de la Constitución: el 14, que prohíbe la discriminación por razones, entre otras cosas, de sexo y religión, y el 16, que consagra la libertad religiosa. Lo de los riesgos sobre la seguridad no preocupa, sino que lo que se haría es alimentar el odio.
Y a todo esto, qué pasar en Europa. ¿es que allí no se respetan los derechos de la mujer a ataviarse como quiera? Por lo visto desde la restricción general en Francia, Bélgica o Austria, a los vetos parciales en Alemania y Países Bajos junto a las últimas medidas aún en trámite en Italia y Portugal estos países fomentan el odio y la islamofobia, cosa que no va a ocurrir en España. Francia, con una notable población musulmana está en la cabeza de las restricciones al uso de estas prendas desde 2010 y en 2023 añadió la prohibición en las escuelas del uso de la abaya, la prenda islámica que cubre el cuerpo femenino dejando al descubierto el rostro. La prohibición del burka y el niqab en Suiza, fue aprobada en referéndum en 2021, Bulgaria prohíbe el velo integral en lugares públicos desde 2016 Países Bajos prohíbe desde agosto de 2019 el uso del velo integral y de prendas que cubran el rostro en algunos lugares públicos como hospitales, transporte público o edificios gubernamentales, pero no en la calle en general.
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