Preocupaciones y propósitos

Publicado: 12 ene 2011 - 01:00 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:48

Cando se inicia la andadura de un nuevo año tradicionalmente hay una predisposición a examinar preocupaciones y formular propósitos y deseos encaminados a mejorar conductas, solucionar problemas y alcanzar éxitos. Dispuesto a mantener mi fidelidad con la tradición propuse a los compañeros con quienes comparto tertulia a diario que indicásemos por escrito, y anónimamente para evitar influencias, nuestras principales preocupaciones para debatir después los resultados y, si fuese posible, aportando soluciones.

Primigenia y casi unánimemente surgió el tema del paro y pronto concluimos que esa tremenda lacra supone un creciente muro que divide a la sociedad en dos grandes grupos : a un lado los necesitados e incluso desesperados y al otro, con muy diversos grados de posibilidades, los que viven con normalidad. Por supuesto los susidios y subvenciones al desempleo forman una endeble escalera que no sólo es insuficiente para salvar el muro, sino que ve amenazada su estabilidad puesto que su soporte –la caja de la Seguridad Social- sufre una merma de cotizantes paralela al crecimiento de la demanda de ayudas. Del mismo modo que al hambriento, mejor que darle un pez es enseñarle a pescar, el muro del paro habría que ir desmontándolo paulatinamente con una adecuada política económica, una imprescindible reforma del mercado laboral, la recuperación de la confianza, la rebaja del déficit y del agobiante endeudamiento con un precio que se incrementa al ritmo de su magnitud. Y también abordando el despilfarrador sistema autonómico que además de duplicar insosteniblemente el gasto, muestra una insaciable demanda de ampliación en la que todas y cada una de las Autonomías trata de emular a las otras. Como no podía ser de otra manera los temas de paro y economía aparecen totalmente concatenados.

En cuanto a la Sanidad pública preocupa la exagerada lista de espera para las operaciones quirúrgicas y, por su candente actualidad, las normas autonómicas en relación a los fármacos genéricos que nos pueden llevar al absurdo de que diecisiete españoles padeciendo la misma enfermedad y con idéntica situación clínica, sean tradados con diecisiete medicamentos distintos. ¡Y disponemos de Ministerio de Igualdad!.

Tampoco es de recibo que el sistema educativo y su permisividad para pasar de curso se preocupe menos del evidente fracaso escolar que del idioma en que han de impartirse las clases.

La sangrante lacra del terrorismo que trata de vestirse e incluso justificarse con ropajes ideológicos, debiera defenestrarse contra la infranqueable barrera de un místico deseo: Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.

El nublado cariz que presenta 2011, un año amenazante porque termina con uno, necesita un urgente antídoto y cuando tratábamos inútilmente de saber como poner el cascabel al gato, el contertulio de mayor edad, que había permanecido callado, sacó su bloc de notas y afirmó con rotundidad que allí estaban las recetas para el infalible tratamiento de todos aquello males. Acogí la feliz esperanza con un asombro que me hizo abrir los ojos desorbitadamente y tanto abrí los ojos que me desperté experimentando un irreflexivo sentimiento de enojo con Calderón de la Barca por recordarnos que los sueños, sueños son.

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