Fernando Jáuregui
El país Maricarmen
Han pasado diez años desde que se hizo oficial el Camino de la Costa que pasa por Vigo. En 2016 no se veía ni un peregrino por la ruta, de la que había constancia en el siglo anterior pero que había desaparecido por completo. Nada raro: incluso se había dejado de transitar por el Camino Francés hasta que Fraga lo reanimó con los programas Xacobeo y el famoso Pelegrín que acabó como pin en las chaquetas. La ola tardó 30 años en alcanzar Vigo pero el éxito ha sido incluso mayor. Esta semana se alcanzaron los 90.000 peregrinos, nuevo récord, y la suma sigue, probablemente hasta los 100.000, con un incremento de un 25 por ciento sobre 2025. En 2027 es posible que sean más los que se decidan a hacer la ruta desde el Miño hasta Santiago pasando por Vigo, cuyo mayor encanto, imbatible, se encuentra en ser la única que avanza en paralelo al mar, desde el río, por el Atlántico y las rías. Lamentablemente, también parece seguro que los peregrinos del Xacobeo 27 se encontrarán con las mismas dificultades a la hora de cruzar Vigo, donde apenas hay indicadores. El Concello primero vetó a la Xunta instalar los mojones oficiales y más tarde se comprometió a colocar unos propios, como una señalización singular. De eso hace más de dos años.
El Camino de la Costa va a seguir creciendo con total seguridad, así que habrá que acostumbrarse a ver pasar a miles de personas, la mayoría de fuera de España, que se van a quedar con un poco de esta ciudad. Es similar a los más de 300.000 cruceristas que desembarcan cada año: Vigo es una ciudad turística y hay que asumir lo que significa. Además de lo que dejan, también lo que se llevan. Me quedo con Matt Groening, creador de los Simpson, quien en una entrevista dijo que de España conocía Vigo, adonde había llegado en un crucero.
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