Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Peinador lleva un mal año y eso da que pensar, con una reducción espectacular del número de vuelos, que la dirección de AENA achaca probablemente con razón al descenso de operaciones privadas, y una caída importante en pasajeros por la huida de Ryanair de la ruta a Barcelona, que se nota y mucho. De momento hay un descenso del 1,6 por ciento en el acumulado sobre el año anterior, que no fue especialmente bueno, así que todo indica que el ejercicio seguirá en torno al millón de usuarios. Es decir, que no bajamos a la Segunda aeroportuaria, pero vamos a estar ahí una vez más, al filo. Mal asunto porque abre el eterno debate sobre la existencia de tres aeropuertos en Galicia, para algunos parece ser raíz de todos los males. Hay que recoger hilo y recordar que las tres terminales son producto de un momento histórico concreto, en los años cincuenta, cuando ir desde Galicia a Madrid suponía un viaje eterno por carretera y no mucho menor por tren. Ahora se puede llegar por autovía desde Vigo en cinco horas y media y en AVE en algo menos de cuatro, quizá en algún momento en tres horas y media. ¿Hay que cerrar aeropuertos? No lo creo y sería un absurdo. En cambio, sí resultaría positivo coordinar algunas rutas europeas para que Vigo, por ejemplo, pueda recuperar París y Bruselas y consolidar Londres.
En Portugal hay otro modelo de país, muy centralizado y con dos polos consolidados en torno a Lisboa y Oporto, razón por la que solo hay tres aeropuertos (en ambas ciudades y en el Algarve, turístico) y otros tantos puertos de interés general por las mismas razones. Portugal se juega este fin de semana su Gobierno y habrá que estar atentos a si los electores lusos se vuelven locos y le dan más poder al populismo. La experiencia española les debería servir.
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