Pedro Lennon

Publicado: 08 abr 2026 - 01:20
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Opinión. | Atlántico

Dice un amigo mío que las empresas que formulan y analizan las encuestas electorales suelen acertar porque hilan muy fino, tienen en cuenta todas las variables y cuando emiten un resultado lo hacen tras un complejo y medido proceso de elaboración que no admite ni puede permitir errores. Participan con sus propios recursos y se juegan nada menos que el prestigio en cada consulta. Y en mantener intacto el prestigio les va la supervivencia y el negocio. Distinto es naturalmente Félix Tezanos, que juega con dinero ajeno, no tiene que dar cuentas a nadie, le importa un pito la competencia y si se equivoca por mucho que la equivocación supere el ridículo, no se juega nada. Va a seguir en el puesto, va a seguir cobrando y no tiene por qué explicar que no da ni una.

Y a lo que voy. Si bien todas las empresas de demoscopia del sector privado pronostican una victoria amplia de Juanma Moreno en las próximas autonómicas andaluzas, la cosa parece madurar en un sentido tal que incluso Tezanos también la reconoce, argumento irrefutable para sospechar que el presidente del Gobierno afronta esta última etapa de su mandato investido de una nueva naturaleza cuasi mística que está elaborando en su perfil con ayuda de la legión de consejeros y asistentes que lo respaldan y que necesita prescindir de Montero por la vía de urgencia. Sánchez nos saluda todas las mañanas con una nueva faceta de su recién creada apariencia de apóstol de la paz universal, ya quemando incienso, ya ataviado con los colores reservas de la selección nacional de fútbol, ya leyendo poemas que abundan en su recurrente advocación de bastión de la concordia y la hermandad humana. Es un Pedro Lennon o un John Sánchez. Ambos valen.

Los resultados de Andalucía, a pesar de esta nueva estrategia que las oficinas de despiste con domicilio en la Moncloa está elaborando, no parecen reflejar el cambio. Montero se va por tanto a perder por goleada. Y Cuerpo se prepara para encarnar el nuevo modelo que coincida con la recién introducida advocación actual del presidente como estadista de dimensión cósmica y garante de la paz mundial. Montero es víctima de sí misma, eso también.

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