Y Pedro cogió su fusil

Publicado: 11 abr 2025 - 01:20

Algunos de los periodistas más conspicuos y especialmente los que han logrado sobrevivir a la presión infatigable de la Moncloa, se preguntan si esta magna gira que el presidente Sánchez se ha sacado de la manga con estancias en puntos estratégicos del lejano Oriente responde a una encomienda personal de los mandatarios de la Unión que han visto en el premier español una estampa pintona y estéticamente muy aprovechable para abrir fronteras en tierras lejanas como en el siglo XVI lo hicieran los jesuitas, o si esta gira es una invención propia para huir de la quema, olvidarse del mataleón al que le están sometiendo su señora, su antigua mano derecha, su fiscal general y el hermanísimo, y desaparecer del foco durante un tiempo dejando en la garita algún tonto útil que aguante el envite y si no lo aguanta allá él y su circunstancia. A quien ha dejado en la garita es uno de los ejemplos más explícitos de vasallo largamente amortizado y ya maduro para ser arrojado a los leones. María Jesús Montero se ha quedado al cuidado de la finca mientras Pedro se va a la China a contarle al señor Li que ahí está él para darle cariño ante la injustificable política represiva del señor Trump. Pero si bien es verdad que aún se resiste a reconocerlo al exterior, la imagen que Montero proyecta es la de un personaje que ya ha dado todo lo que tiene que dar y al que –y puede ser una absurda sospecha- Sánchez está cargando de funciones, de trabajo y de frentes a los que atender para ver si sucumbe y se la quita de encima no sea el demonio que ahora haga más sombra que sol y acabe por montarle un lío y un lío a estas alturas es casi irreversible.

He leído por ahí en alguna firma presente en la muy escasa prensa que no le presenta armas, que Sánchez está simplemente huyendo porque sabe que debe huir aunque todavía no tenga específicamente claro de qué huye o cuál es de todos ellos, el escabroso asunto del que no le queda más remedio que huir. Puede ser, aunque esta nueva modalidad de presidente viajero que se ha colgado el macuto a la espalda y ha empuñado el fusil, es un episodio calcado al que ya han padecido otros que lo precedieron a los que el mal ambiente interior les invita a convertirse en sus propios ministros de Exteriores y salir al mundo dejando la torrija en casa. Eso es lo que parece.

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