Nemesio Rodríguez Lois
¿Pedirá Felipe VI perdón a paraguayos, argentinos y brasileños?
Ya que tanto se insiste en la presunta crueldad española en contra de los indígenas exigiéndole a Felipe VI que pida perdón, vale la pena analizar el tema desde un ángulo diferente.
Es casi seguro que la gran mayoría de nuestros amigos lectores tuvo oportunidad de ver, allá en el lejano 1987, una película magnífica titulada “La Misión” cuyo protagonista principal es Robert de Niro.
Dicho film trata acerca de la gran labor realizada por los misioneros de la Compañía de Jesús entre los guaraníes del Paraguay a quienes no solamente cristianizaron, sino que lograron incorporarlos a la civilización occidental.
Los guaraníes, bajo la dirección de los jesuitas, se integraron desde inicios del siglo XVII dentro de comunidades llamadas Reducciones.
Las Reducciones del Paraguay (que abarcaban también territorios brasileños y argentinos) constituyen una de las numerosas glorias de la Compañía de Jesús puesto que lograron que miles de indios que vagaban errantes por las selvas como si fuesen animales salvajes, tomasen conciencia de su dignidad de hijos de Dios, aprendiesen oficios mediante los cuales se ganaron honestamente el pan nuestro de cada día y -ya civilizados- pidieron con entusiasmo el Bautismo.
Antes de su siglo, aquellas Reducciones estaban en pleno auge, siendo focos de piedad y cultura.
Los misioneros jesuitas habían hecho el milagro de que se implantase un sistema social en el cual prevalecían el orden y la justicia.
La “Utopía” de Santo Tomás Moro se había hecho realidad dentro de las Reducciones. Esto demostraba que SI era posible instalar el Reino de Dios en la tierra.
Quienes tuvimos oportunidad de ver “La Misión” quedamos admirados de la ingente obra realizada por tan valientes misioneros.
Sin embargo, un día fatal tan exitoso experimento social se vino abajo como si fuera un frágil castillo de naipes.
Las órdenes que la Corona española enviaba desde Madrid eran implacables: El rey Carlos III ordenaba que todos los miembros de la Compañía de Jesús fuesen expulsados de todos los dominios del imperio español.
Por supuesto que tan bárbaro decreto afectó a las Reducciones las cuales se vinieron abajo en cuanto los jesuitas fueron expulsados.
Prósperas comunidades cristianas fueron devoradas por la exuberante vegetación y sus pacíficos moradores, al sentirse abandonados, se refugiaron en la selva en donde retornaron a la barbarie.
La escena en la cual los militares españoles queman una iglesia y asesinan a balazos a los indígenas en ella refugiados se plasma con vivos colores en “La Misión”
Aquí encontramos un atropello salvaje en contra de los más elementales derechos humanos.
Quienes con tanto furor atacan la obra evangelizadora de España en América…¿Tendrán la ocurrencia de exigirle a Felipe VI que pida perdón por aquel acto salvaje cometido por su antepasado Carlos III?
En este caso concreto, el monarca español debería pedirle perdón a paraguayos, argentinos y brasileños; pueblos afectados por aquel decreto ya que las Reducciones abarcaban los tres países.
Un acto de crueldad que deshonra a España y que ha sido condenado por autores de todas las tendencias.
El intelectual conservador Marcelino Menéndez y Pelayo nos dice que “nada queda sin castigo en este mundo ni en el otro; y sobre los pueblos que ciegamente matan la luz del saber y reniegan de sus tradiciones científicas, manda Dios tinieblas visibles y palpables de ignorancia” (Historia de los heterodoxos españoles. B.A.C. Página 508)
Por su parte el liberal Salvador de Madariaga nos dice que “las Misiones del Paraguay quedaron poco menos que destrozadas, con gran perjuicio y sufrimiento de los naturales, ante la invasión de una verdadera horda de funcionarios ávidos y sin escrúpulos” (El auge y el ocaso del imperio español en América. Espasa-Calpe. Página 595)
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