Un país mal estibado

Publicado: 28 ene 2025 - 10:33

En julio de 2022 el periodista y escritor Alfonso Armada publicó un hermosísimo libro: Cuaderno de viaje al país natal. En él, Armada, nacido en Vigo en 1958, hacía un recorrido nostálgico por la Galicia de su infancia, por la memoria de unos lugares y unas gentes que, en buena medida, han desaparecido. A lo largo de sus casi seiscientas páginas de apretada letra, abundan las opiniones y diagnósticos de interés. Entre ellos, uno sobre el que vuelvo con frecuencia: “Galicia es un país mal estibado, demasiado volcado en el litoral”. Es un hecho confirmado ya desde finales del siglo XVIII en los informes de los primeros ilustrados gallegos, de las Sociedades Económicas de Amigos del País o el Consulado del Mar de A Coruña.

Desde entonces, cumplidos más de dos siglos, el proceso no ha hecho sino acentuarse. La consecución en 1981 de la autonomía política y administrativa, que podría haber propiciado la corrección de aquellas inercias y un contrapeso a los impulsos del libre mercado, no ha incidido en esta cuestión capital. El reequilibrio territorial de infraestructuras, servicios y población, no es algo que haya estado en las agendas de los diferentes gobiernos de la Xunta, salvo puntualmente en el insuficiente plan de Fraga para dotar de suelo empresarial a las villas y cabeceras de comarca gallegas o las ideas, más teóricas que prácticas, de la fugaz presidencia del socialista Emilio Pérez Touriño. Y mientras tanto el país, Galicia, sigue desplazando sus recursos de todo tipo, de talento y capital, privados o públicos, al litoral y a las ciudades de las rías, donde los rendimientos esperados se benefician de las mejores condiciones creadas por los recursos allí invertidos y acumulados durante estos doscientos años. Un modelo de origen y destino especulativo, que potencia los desequilibrios y frente al que ni la sociedad civil ni las fuerzas políticas operantes en el interior –pongamos, en Ourense- son capaces de contraponer una legítima agenda correctora.

El tradicional y ejemplar ahorro ourensano sigue fluyendo hacia la costa y, mientras tanto, la alta velocidad ferroviaria tiene pendiente de completar su conexión directa entre Ourense y Vigo; el campus universitario de As Lagoas continua exportando jóvenes formados hacia la emigración y/o la funcionarización y el reducido tejido productivo todavía localizado en la provincia, necesita más innovación, más exportación, más valor añadido y mayor dimensión para intentar captar y atraer capital humano más cualificado y mejor remunerado.

Galicia sí, es un país mal estibado, pero pasar del diagnóstico a las prácticas correctivas exigirá, desde Ourense, mucho más que políticas de alcance parroquial y sonrisas complacientes en los despachos de Compostela y Madrid.

Contenido patrocinado

stats