Un país desventurado

Publicado: 27 jun 2026 - 04:00
Opinión.
Opinión. | Atlántico

El infierno de Venezuela, un país desgraciado, espoliado década tras década y pésimamente dirigido, nos ha estallado en las manos y en el alma impidiéndonos pensar en otra cosa. Y ahora, todo debería apostarse en la ruleta de la vida a la salvación de un pueblo que ha soportado los peores gobernantes del continente americano, que ha sido objeto de un colonialismo feroz, que ha sucumbido en manos de jerarcas sin entrañas capaces de llevárselo crudo sumiendo en la miseria a una gente buena, que se asienta sobre un terreno de recursos casi ilimitados y que muestra sin embargo todas sus carencias cuando ha de enfrentarse a una situación en la que el populismo y la palabrería no solución absolutamente nada.

Ignoro si aquellos presidentes que representaban a dos partidos que se turnaba en el poder –adecos y copeyanos si no recuerdo mal- eran peores que esta nueva generación nacida en la revolución bolivariana, pero algo me dice que los de ahora son hijos de aquellos y que todo ha cambiado para que nada cambie como escribía Giuseppe di Lampedusa.

Este horror ha desplazado cualquiera otra cosa buena o mala que ocurriera en cualquier otro lado del planeta, pero no estaría mal recordar que este caballero de los collares y pendientes que tenían poco más que un valor sentimental y procedían de la herencia de una virtuosa dama madre por otra parte de su señora, ha construido una parte de su situación de privilegio tirando del cordel de Venezuela hasta donde ha podido, porque ya no había más cordel del que tirar. Y también conviene añadir que el mismo caballero se lo ha llevado de Venezuela a manos llenas lucrándose de una situación desgraciada y que los amigos que lo han hecho millonario habrían servido mucho mejor a su pueblo si en vez de regalar millones a este sujeto y a otros cientos de sujetos de su misma catadura, se hubieran gastado ese dinero en infraestructuras sólidas, mejores recursos públicos que deberían incluir viviendas bien construidas, instituciones ágiles capaces de enfrentarse a situaciones extremas con herramientas actualizadas, comunicaciones, hospitales y servicios. Solo cuando ocurre una tragedia nos acordamos de lo que se pudo hacer y no se hizo.

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