Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
Los apagones generalizados sin razón aparente son materia suficientemente extendida y reflejada en relatos y filmaciones de ciencia ficción. En general, los autores suelen inspirarse en sucesos aparentemente inexplicables que al final del relato se solucionan mediante la intervención de fuerzas extraterrestres. Naves alienígenas irrumpen en el espacio humano y mediante una avanzada tecnología que nosotros desconocemos, provocan una interrupción generalizada de, pongamos por caso, el fluido eléctrico en todo el estado de California. El terror se adueña de la población, los seres de otro planeta vagan sedientos de sangre por las calles vacías y en completa oscuridad, mientras bandas callejeras asaltan comercios, gasolineras y supermercados perpetrando actos de supremo vandalismo y son rechazadas por destacamentos policiales que, siguiendo las órdenes del gobernador del estado, tiran a matar. Son escenarios muy peliculeros pero a nosotros no nos va a pasar eso porque, pensemos con la cabeza, vivimos en la vieja Europa, estamos en el siglo XXI y disfrutamos de una situación sólida y perfectamente preparada para afrontar cualquier situación de esta naturaleza por muy extrema que sea. Esas cosas no nos pueden pasar a nosotros, a los españoles por ejemplo, ¿quedarnos a oscuras?... Imposible.
Bueno pues ayer Vigo estuvo, como parte integrante de un territorio que concernía a tres países que eran España, Francia y Portugal, sin fluido eléctrico y sumido en la incomunicación más absoluta durante casi quince horas y no fue ni mucho menos el último centro de población en el país que recuperó sus constantes vitales. No hubo por supuesto miedo, ni histeria colectiva, ni vandalismo ni pillaje. Eso sí, y como este es un país muy festero que aprovecha cualquier circunstancia para hacer de la necesidad virtud y de la desdicha dicha, la cerveza se acabó en la mayoría de sus adorables bares a los que Dios bendiga, del mismo modo que se acabaron en los comercios las existencias de camping-gas. Pero lo que nunca podía pasar y lo que las autoridades habían descartado como un absurdo pasó y nos pilló, como siempre, con estos pelos. Falta que nos cuentan de verdad que ha ocurrido. Si el apagón se produjo por deficiencias técnicas, si fue consecuencia de un ataque cibernético, si la infraestructura existente no puede soportar determinados picos o si fueron los extraterrestres. Algo hay que decir. Y dos cañas más, por favor…
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