Oporto, que se desvanece

Publicado: 15 ago 2025 - 05:29

El Tren Celta nunca fue gran cosa, desde luego no lo que se anunció y prometió, un enlace rápido y eficiente, pero era la única conexión ferroviaria directa entre Vigo y Oporto. Desde este domingo desaparece, quizá para siempre, hasta que se abra la salida sur y el enlace de alta velocidad, lejano en el horizonte (aunque un poco más cerca que la famosa variante de Cerdedo, que ni en 2045 ni probablemente nunca). Sin Tren Celta, la única opción para ir y venir será la carretera, los 180 kilómetros por autovía y autopista desde la plaza de España hasta la entrada en Leixoes, el puerto de la ciudad lusa.

El tren servía al menos para desviar algo del tráfico turístico entre las dos ciudades, ambas al alza en cuanto a la llegada de visitantes. Muchos más en Oporto, que camina hacia su conversión en ciudad-museo, como Santiago o Venecia, donde vivir resulta cada vez más caro y difícil ante la presión creciente de cientos de miles de personas que quieren conocer la ciudad y recorrer sus calles.

Hace unos días pasé por Oporto y aquello resultaba imposible. Sus vecinos, según un estudio que acaba de hacer su ayuntamiento, están divididos: contentos, pero con la sensación de haber alcanzado un punto de no retorno y estar siendo expulsados. La segunda ciudad lusa tiene unos 232.000 habitantes, menos que Vigo, y este año espera dos millones largos de turista, diez veces el número de sus censados y una cifra que no deja de menguar por el éxodo desde el centro de Oporto al área metropolitana, sobre todo a Vilanova de Gaia, que está enfrente e incluso ya cuenta con mayor población, o Matosinhos.

La marca Oporto es muy poderosa para el público británico y también en España, y va a continuar siendo un imán, como se constata con el auge del crucerismo: este año pueden llegar 250.000. Todos somos turistas, ciertamente, pero Oporto puede morir de tanto éxito.

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