Luis Carlos de la Peña
Andalucía no alivia al PSOE
Se atribuye a Cicerón la conocida advertencia de que es fácil intuir el propósito de una propuesta de ley teniendo en cuenta al proponente. Tal reflexión se desprende de inmediato al examinar los proyectos de Pedro Sánchez para la regulación y control de los medios de comunicación; es decir, de la opinión pública. De momento, su anunciado propósito de haber tenido el asunto controlado al acabar 2025 (se llamaba “Plan Normativo de la Moncloa) ha fracasado, entre otras cosas, por su debilidad parlamentaria, pero de nuevo se reitera de que quieren ir a por ello, puesto que, sin duda, es una de las medidas con las que esperan seguir al frente del Estado. Del asunto tenemos especial perspectiva y advertimos la amenaza los de esa generación de periodistas que iniciamos nuestra carrera profesional apenas dos años de aprobada la Ley Fraga de 1966 y ejercimos nuestra actividad profesional limitados por sus amenazas, la censura, su famoso artículo 2 (la crítica al poder se debería hacer “con el debido respeto” y otras limitaciones) y el artículo 165 bis del Código Penal (que decía lo mismo, pero con otras consecuencias). Sentimos una creciente amenaza y un notable parecido con la serie de medidas que pretende imponer Pedro Sánchez, anunciadas por primera vez en 2024.
Cada vez que se anuncia que Sánchez quiere completar su agenda de control de los medios, para dar la impresión de lo contrario, conviene recordar que el TEDH (Tribunal Europeo de Derechos Humanos) establece que la libertad de expresión es el fundamento de la sociedad democrática, que comprende tanto la expresión de ideas como de opiniones como la información sobre las mismas. Las ideas o expresiones o informaciones comprenden tanto las que se comparten o gustan como aquellas que disgustan o que no son compartidas.
Pese al criterio contrario de las asociaciones de periodistas, que advierten de que el derecho al honor ya está plenamente regulado, el Gobierno sigue adelante y sólo lo han detenido los propios escándalos del PSOE y su trascendencia den los medios. La ley hará obligatoria la identidad digital de los usuarios en las redes sociales. Otra norma de alcance será la legislación sobre publicidad y comunicación institucional, en aplicación del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación. Otro asunto delicado es la reforma de la Ley de Secretos oficiales del franquismo, que el Gobierno ha usado a discreción en varias ocasiones para eludir las resoluciones del Consejo de Transparencia, sobre los viajes del presidente en el Falcon, entre otros temas. Sánchez declara “materia reservada” todo aquello que le conviene, incluidos asuntos de su mujer en el uso de medios públicos.
Una de las novedades es la introducción de un nuevo criterio para limitar la divulgación de información: la intimidad. Así, no solo se protegerá la información relacionada con la seguridad, sino que también se restringirá el acceso a datos que afecten a la intimidad de las personas. Véase al asunto de las putas y otros, presente en el caso de los EREs, “Tío Berni” o Ábalos. Asimismo, el Gobierno quiere meter mano al asunto del secreto profesional, con especiales limitaciones sobre la capacidad de investigación y publicación de lo que se considere secreto. Los compromisos de la Unión Europea de respetar la libertad y el pluralismo de los medios de comunicación y de defender la libertad de expresión —que incluye el derecho a recibir y difundir información sin injerencias de las autoridades— están consagrados en el artículo 11 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE que refleja el artículo 10 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. La Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE) advierte su preocupación por el modo en que el Gobierno aplique el Reglamento de Medios y el Estatuto de la Profesión Periodística y los riesgos que se deriven para la libertad de expresión y de empresa, según se haga. Algunas manifestaciones veladas o directas del presidente Sánchez, lo presentan como una victima de esos medios críticos a los que quiere meter en cintura, mientras pueda.
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