Noventa años hace

Publicado: 19 jul 2026 - 05:09
Opinión.
Opinión. | Atlántico

El 18 de julio de 1936, ayer hizo noventa años, es la fecha fijada por los historiadores para señalar el inicio de la Guerra Civil. En esa data concreta concluyeron los odios almacenados durante los cinco años anteriores, cuando unas elecciones municipales convocadas por la Corona otorgaron un resultado confuso que se interpretó sin excesivo rigor como el resultado de un plebiscito para dirimir el pulso entre Monarquía y República. En abril de 1931, los partidos de tendencia republicana ganaron en las capitales y los monárquicos en las poblaciones más pequeñas y en el rural. La reunión posterior en casa de Marañón que convocó a Alcalá Zamora y Romanones apenas aclaró nada salvo que la dirección de la Guardia Civil informó que no se responsabilizaba de la seguridad del monarca. Alfonso XIII, convencido de salvar así la vida, se fue al exilio y abrió el país a la proclamación de una República que acabó en una guerra de extrema crueldad.

La rebelión comenzó en realidad en la tarde del 17 en Melilla y el 18 saltó a Canarias y Baleares. A partir de ahí, se fue precipitando un enfrentamiento que se cerró con una dictadura militar que perduró durante casi medio siglo. Un histórico disparate detrás del otro de una gravedad tan absoluta que sigue marcándonos y dirigiendo nuestras emociones noventa años después. Una huella indeleble que creímos amortizada y borrada por el paso del tiempo, y una conciliación cuya influencia parecía haberse impuesto y que, sin embargo, está por demostrar que pueda acabar haciéndolo.

A estas alturas y con la perspectiva que ofrece el tiempo, cabría plantearse qué queda de todo ello y si es posible suponer que la inestabilidad de la situación política aderezada con una paulatina pero perceptible radicalización de su sociedad, podrían compararse al escenario que abrazó el país en aquellos años trágicos. El país es otro, el planteamiento social y político también lo son y no parece posible de ningún modo repetir los errores pasados. Pero la reconciliación absoluta sigue pendiente y las huellas del horror aún no se han eliminado. Convendría racionalizar el conflicto y apelar a la proverbial generosidad de los españoles para conseguir que la Guerra Civil este solo en las bibliotecas.

Contenido patrocinado

stats