Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
El vigente Código Ético del PSOE, que en 2023 Sánchez modificó el anterior de 2014, para encajar primeros los indultos y luego la amnistía y otras cesiones al independentismo para que lo dejaron en la Moncloa, dice: “El Código Ético y de Conducta establece los principios que determinan la cultura ética y que orientan el comportamiento de todas las personas que identifican ante la sociedad los valores del PSOE, sus militantes, cargos institucionales y orgánicos, simpatizantes, personas voluntarias y proveedores, en aquello que les sea aplicable. Este código refleja el espíritu y los valores y pautas de actuación que sirven de brújula en los procesos de adopción de decisiones y resolución de dilemas éticos o morales”. Y a renglón seguido, añade: “El PSOE entiende que el comportamiento ético constituye un requisito imprescindible para garantizar y salvaguardar el equilibrio entre los derechos de la organización y la sociedad en general, siendo el comportamiento ético indispensable para cumplir con los objetivos del PSOE”.
Este Código debe ser cumplido por las personas que desempeñan cargos públicos electos en representación del partido en las diferentes instituciones y a las que siendo afiliados ocupen algún cargo público o puestos de personal eventual por nombramiento de libre designación en las Administraciones Públicas o instituciones a instancia del PSOE o por designación de quienes representan al PSOE, lo que supone que gozan de especial confianza. Cabe preguntarse si dentro de este Código Ético encaja la figura de la trapacería o el escapismo institucional, o simplemente la burla de ley (es decir, aprovecharse de ella de modo tan descarado para obtener un resultado) que protagoniza Miguel Ángel Gallardo, secretario general del PSOE en Extremadura y presidente de la Diputación de Badajoz, para alejarse, en primera instancia, de sus responsabilidades en el asunto de la contratación del hermano de Pedro Sánchez. Su salto al Parlamento extremeño ha tenido que realizarse forzando la lista de los que lo precedían para caer en ese puesto, y lo más indecente es que digan que ha sido una decisión colegiada del partido, que ya es casualidad. El caso es que ahora va a estar aforado, lo que quiere decir que, caso de ser juzgado, lo haría ante el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura. La decisión la tomó a apenas 24 horas. El paso de Gallardo ha sido interpretado como un acto de debilidad política y judicial.
Nada extraño en este caso, donde hace tiempo que los principios dejaron de serlo desde la secretaría general del partido que sigue usando las siglas PSOE a los puestos donde se encaraman diversos personajes relevantes, como el mismísimo Ábalos que fuera secretario de organización, o sea, el número 2, y pieza esencial de Sánchez. Es curioso que este personaje, profesor de primaria, no haya trabajado más allá de tres meses en su oficio durante toda su vida. Y si en este asunto faltara algo, ahora resulta que este sujeto reconoce que “no se opuso a la publicación de los mensajes que cruzaba con Sánchez, donde éste calificaba de diversos modos a sus ministros y camaradas. Y no menos insólito es que el portavoz en el Congreso del partido que se dice vanguardia de la clase trabajadora carezca de oficio, carrera o preparación alguna. El tal Patxi López no sólo vive de la política desde que se afilió al PSOE, ni ha trabajado en su vida, e incluso hubo de rectificar su currículum donde dijera que era ingeniero, mentira absoluta. Lo más indignante es el modo en que López ejerce de portavoz, su tono en las ruedas de prensa, el modo en que elude las preguntas incómodas y escapa de las mismas, de modo grosero y prepotente.
Los especialistas en esto de la moral y la ética, distinguen entre los que llaman la “ética personal” que mueve al comportamiento decente que sale de cada uno, y la llamada “moral derivada”. Esto es, la que obliga a cumplir los preceptos y principios de una organización a la que se pertenece. Pero por lo visto, el Código Ético del PSOE no obliga a nadie a cumplirlo. Es llamativo que, dentro del PSOE, haya habido personajes coincidentes siempre en la misma dirección en esto de gastar el dinero público. El dirigente socialista Fernando Villén llegó a gastar 36-566 euros en putas, de ellas 15.000 en una sola jornada con la tarjeta de la FAFFE de Andalucía, el fondo para los parados. No menos paradigmático, pero en parecidos escenarios, fue el “Caso Mediador” con el personaje de “Tío Berni”, diputado del PSOE, que incluía dentro de su tinglado una red de prostitutas para “servicios complementarios” a la red de ganaderos atrapados en sus marañas. Este personaje coincidiría con Ábalos en el manejo de catálogos de prostitutas, si bien este último los superó a todos, porque no sólo las colocaba en empleos públicos con sueldo y sin función, y celebraba alegres veladas como la del parador de Teruel.
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