Fermín Bocos
Encuestas y espejismos
El adelanto de las elecciones autonómicas de Andalucía fijadas para el domingo 17 de mayo tras el anuncio del presidente Juanma Moreno, ha precipitado la crisis de Gobierno que sucede a la designación de María Jesús Montero como candidata del PSOE a la cita en urnas de su tierra. Montero vuelve por tanto a Andalucía de donde salió en 2018 para incorporarse al equipo de confianza de Pedro Sánchez junto al que ha permanecido todo el tiempo en el que ha sido presidente. Formó parte de su primer equipo ministerial tras la moción de censura e interrumpe su participación en el Ejecutivo ostentando el cargo de Vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda.
La política andaluza, nacida en Sevilla, médico de profesión e inicialmente integrante de colectivos de inspiración católica de los que pasó a militar en el Partido Comunista, salió del ejecutivo regional y su salida no estuvo exenta de polémica y muchos sospecharon que urgía alejarla del foco del conflicto para no liarla más de lo que ya estaba liada. Sea o no sea así, trece años después de haberse estrenado en un cargo de gobierno en la Junta de Andalucía, vuelve a su terreno pero esta vez para competir por su presidencia.
Lo hace sin embargo dejándose atrás un problema candente y sin resolver. A pesar de sus reiteradas afirmaciones y el compromiso ineludible planteado y aceptado por ella de presentar los Presupuestos, lo cierto es que se aleja de su ministerio sin haberlos sometido al Parlamento. Ni están ni se les espera y eso que ha respondido que lo haría en todas y cada una de las comparecencias en las que fue reclamada por ello. Hace unos días, preguntado el presidente por esta minucia de nada, respondió que ahora no estábamos para esas cosas con la guerra de Irán a la que tenía que atender. Los Presupuestos incumplidos son cosa de poca monta para un estadista de talla universal que necesita todo su tiempo para oponerse a la guerra.
Montero por tanto coge su fusil y se va a la guerra para pelear en un frente que en principio no parece muy propicio para ella. Las encuestas predicen un resultado favorable para Moreno Bonilla y muy oscuro para la concursante socialista. Si gana será una victoria memorable. Pero si pierde, ¿qué hará si pierde?
Contenido patrocinado
También te puede interesar