Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
El pacto entre las tres universidades en Medicina se sabía inestable y al final saltó por los aires. Fue A Coruña, que rompe la baraja y toma ventaja, pero la UVigo tiene muchos argumentos a su favor para recuperar el terreno y comenzar a trabajar de verdad por conseguir la facultad que completaría los estudios y la colocaría en el primer nivel.
El primero, que Medicina de Santiago es la facultad con mayor número de alumnos en toda España, lo que significa que hay espacio suficiente para una segunda titulación en Galicia. O dos. O mantener la facultad en Santiago, pero descentralizada por completo en Vigo y Coruña como delegaciones. Fórmulas hay para hacerlo, buscando la eficiencia y evitando que se disparen los gastos.
Y el segundo, que cuando fue creada por Laxe la Universidad de Vigo con el criterio de los técnicos de la Xunta en contra (ídem la de Coruña), nació con el compromiso de una serie de titulaciones a implantar en un largo calendario. Y entre ellas figuraba de forma expresa Medicina, que tendría que ponerse en marcha en los siguientes diez años. No fue así, pero Vigo no tiró la toalla. En 1993, una delegación de alcaldes de la comarca, todos del PP, se reunió con Manuel Fraga, al que le pidieron Medicina en la UVigo. Fraga se negó alegando que supondría un golpe letal a Santiago. No obstante, aceptó retomar el asunto al cabo de un tiempo. Pero los años pasaron y nunca se volvió a plantear.
La UVigo nació en 1990. Han pasado 35 años, tiempo suficiente para asentarse. En este período también se abrió un hospital universitario, el Cunqueiro, donde los futuros médicos pueden realizar el sexto curso y está previsto que también hagan prácticas de quinto y cuarto.
Todo parece preparado: queda dar impulso político, tomar una decisión y fijar plazos con un calendario realista. Os Tempos Son Chegados. O eso parece
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