Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
La Universidad de A Coruña no va a dar marcha atrás, tampoco se esperaba, y junto a su ayuntamiento ha puesto el motor en marcha para tratar de conseguir Medicina cuanto antes. Otra cosa es que tengan éxito, porque en último lugar depende de la Xunta, pero no deja de ser una presión, que sostenida en el tiempo resulta eficaz. Medicina es una titulación especial, mucho más exigente, cara y compleja para implantar, pero todo eso ya se sabía. Vigo se ha apuntado a sacar del museo una reivindicación que llevaba años durmiendo, y es una buena ocasión ahora que Coruña haya puesto el asunto a andar como un Gólem. La criatura una vez libre va a seguir su camino, así que toca hacer números. Vigo tiene un hospital universitario, cuenta con profesionales sobrados, necesita la titulación para completar la UVigo y además, o sobre todo, se la deben desde que se creó la universidad, hace ya 35 años. La fórmula para conseguir Medicina en Vigo puede ser una cuestión a estudiar: crear dos más nuevas facultades en Galicia, a lo que se oponen los colegios de médicos, o abrir una delegación de Santiago en cada ciudad, que vendría a ser lo mismo y echar atrás el reloj hasta antes de la aprobación de las universidades de Coruña y Vigo. Entonces, finales de los ochenta, el campus vigués era el Cuvi, una delegación de Santiago. ¿Funcionaba mejor? En absoluto, y por eso nació la UVigo, en decisión personal de Fernando González Laxe y con informes en contra. De rebote, también Coruña logró universidad.
No es cuestión de localismo sino de lógica. Vigo puede, debe y se lo deben. Lo demás es echar números, plantear acuerdos y poner en marcha una titulación sin la que la UVigo siempre estará coja. Y mientras, el Gólem de Coruña que vaya por donde quiera (y el rector de Coruña advirtió de que si no se crea Medicina en la pública se hará por la privada en Galicia, ojo).
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