El maravilloso “mundo al revés” con el que nos conquistó Fernando Franco

Obituario

Publicado: 16 mar 2026 - 11:52 Actualizado: 16 mar 2026 - 12:50
El maravilloso “mundo al revés” con el que nos conquistó Fernando Franco.
El maravilloso “mundo al revés” con el que nos conquistó Fernando Franco. | Amalia Gallego

Está claro que muchas veces la vida no es tan justa como debería. Y este marzo es ejemplo de esto. Como si la canción infantil de Goytisolo que cantabas a mi hija “El mundo al revés” fuera la realidad de cada día.

Qué puedo contar de ti…sin sentir dolor y a la vez alegría de haber compartido contigo buena parte de mi vida profesional.

Hoy esta periodista, que como tu decía había crecido a tus pechos, ya te echa de menos. Y es que a tu lado viví experiencias únicas: viajes de prensa de aquí para allá, múltiples desfiles de moda, nuestro trabajo diario y nuestro ocio, con el primer suplemento de moda en papel periódico de este país. Todo en un tono “a lo Fernando Franco” transformando lo imposible en posible, convirtiendo cada experiencia en una hazaña y sumando amigos en cada estación.

Podría contar numerosas anécdotas como se hace en este tipo de escritos, algunas que tú ya habías olvidado y te encantaba que te recordara. Muchas de ellas ya son parte de la historia de Vigo, y otras de lugares como Barcelona, Madrid, París o Salamanca donde en los últimos años habías construido tu hogar y nos hicimos nuestra última foto juntos.

Porque allí donde ibas dejabas huella con tu aspecto despistado para no comprometerte demasiado, tu tranquila forma de convencer sin obligar, tu mirada de “conquistador” nato que aplicaba la lógica a sentimientos como el compañerismo, la amistad o incluso el amor.

Tu “dime chiqui” entrará ahora en el diccionario como un vocablo cariñoso para la tan manida frase de “que necesitas”. Y así empezó la pasada semana nuestra conversación. Nunca me imaginé que fuera la última.

Pero prefiero recordarte en tu pura esencia: pidiéndome las llaves de mi coche para dormir una siesta antes de empezar a escribir en el periódico; descubriéndome la noche de “la movida” como si no hubiera un mañana; engañándome en el reparto de tareas para que siempre te tocara menos trabajo; corrigiéndome titulares y enfoque de reportajes; insinuándote hasta el infinito y más allá; convenciéndome de que la razón era tu bandera cuando en realidad eras todo sentimientos.

Franco, con todo eso, conseguiste lo que pretendías: moldear a tu semejanza a la niña de la mesa de al lado a la que ruborizabas cada tarde con tus ideas “peregrinas”. Algo de lo que te diste cuenta en nuestra última presentación con motivo del 150 aniversario de Balneario de Mondariz, guiñando un ojo con aprobación. En esa jornada hablamos de proyectos como “La historia canalla de la moda gallega” que ha quedado en el tintero, del momento actual del periodismo, de lo frágil que es la vida, de tu fuerza por seguir adelante y de lo rápido que pasaba el tiempo, “que de pronto son años”.

Franco, ¿cuántas personas nos sentimos ya huérfanos de tus consejos, de tu genialidad y de tu compañía? Tus lectores, los protagonistas de tu sección diaria y semanal, tus amigos y tus compañeros de profesión ayer amanecimos con la peor información. Y es que hay noticias, y de eso sabías mucho, que los periodistas nunca queremos dar porque dejan claro que las cosas no son como deberían ser o como queremos.

Y es que como tu cantabas: “Érase una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos. Y había también un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado. Todas estas cosas había una vez. Cuando yo soñaba un mundo al revés”.

“Un mundo al revés”, tu mundo, que nos conquistó a muchos.

No me despido de ti porque dicen que mientras se recuerde o hable de una persona, esta no desaparece. Y tengo, o mejor dicho tenemos, muchas secuencias contigo que te convierten ya en inmortal.

Amalia Gallego

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