José Teo Andrés
Solo un aprobado justo en Peinador
Los periodistas no solemos tener una opinión muy benevolente con aquellos colegas que se olvidan o desentienden de su condición de relatores de lo que pasa para alinearse con una determinada posición ideológica que contribuye a teñir su trabajo de un acento favorable a una opción u opinión predeterminada. No es desgraciadamente un hecho aislado, sino una situación no infrecuente que oscurece la tarea que todos los del oficio hemos aceptado cuando nos ponemos a ello. Ser lo más neutral posible y guardarnos nuestras propias creencias en materia de ideología para expresarlas en ambientes cotidianos.
Cierto es sin embargo que el periodista piensa, que tiene sus amores y desamores, que planta una postura ante la vida y que todos esos planteamientos son lógicos e incluso disculpables. Por otra parte no es fácil ganarse la vida en este oficio por libre y fuera de una organización. Pero en esta eterna discusión que suele aparecer en los encuentros de colegas suele aceptarse también una frontera entre lo personal y lo profesional que algunos traspasan más de lo admisible. Ese es el caso de Jesús Cintora y Javier Ruiz, dos profesionales de la información al mando de otros tantos programas de la televisión pública cuyo trabajo profesional ofrece un carácter tan sesgado que ha sido merecedor de una de las amonestaciones más severas emitidas por el Consejo de Informativos de Televisión, un órgano de influencia notable en el comportamiento ético de los profesionales del periodismo en el medio audiovisual cuyo dictamen tras la apertura de una investigación de oficio, ha resultado demoledor para los espacios “Malas Lenguas” y “Mañaneros 360” de los que uno y otro son, aunque tampoco este extremos queda claro tras el informe, responsables. El dictamen habla de “bulos”, “noticias falsas”, “odio” y “desinformación” y expresa una conclusiones que deberían bastar para clausurar cada uno de estos dos programas. No se clausurarán porque están cumpliendo un cometido, -ambos ofrecieron a dúo la noticia falsa de una bomba lapa contra el presidente Sánchez que no fue desmentida por ninguno- pero lo peor es el daño que causan a un oficio como el nuestro que ya de por sí tiene pocos defensores. Su conciencia se lo dirá a ambos si es que la tienen.
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