Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
El Puerto va mejor que bien y en 2024 superó las toneladas previstas para 2026 en tráfico total, incluyendo los contenedores, ya 300.000 a finales del pasado año. Que la Autoridad Portuaria, termómetro de la economía de Vigo y su área, marque récords solo tiene una interpretación: la actividad empresarial e industrial está en un buen momento, en especial la automoción y la pesca: entre los dos sectores suman dos millones de toneladas movidas en 2024 en los muelles para algo más de 5,6 millones de tráfico registrado en la terminal viguesa. La macroeconomía va bien, en definitiva.
¿Y la micro, la de las familias? No podemos decir lo mismo. Hay problemas serios con la vivienda, quizá el más importante en España y muy en especial en Vigo, donde hay una bolsa de al menos 5.700 personas que demandan un piso de protección oficial. La Xunta está construyendo algunos edificios y ya prevé desarrollar otro segundo Navia en la avenida de Madrid y otros dos ámbitos en el entorno de Samil, pero todo va muy lento por la tediosa legislación administrativa, que alarga los plazos de forma exasperante. Habrá miles de viviendas a buen precio, pero quizá dentro de una década. Y eso va a jugar en contra de los vigueses y de las posibilidades de crecer de la propia ciudad. Peor es lo que pasa en los comedores sociales, que literalmente superan sus peores expectativas y no dan más de sí pese a la ayuda recibida desde empresas privadas, voluntarios y el Concello. La pobreza no decrece. Si a eso sumamos que la renta de los vigueses está cada vez más lejos de los primeros puestos en Galicia, tenemos un panorama incierto. Pero la macroeconomía va bien y esa es condición necesaria para que el edificio no se venga abajo.
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